
Seamos partícipes de esta jornada democrática, enfrentando el abstencionismo que tradicionalmente ha caracterizado al país y dándole el verdadero valor al voto como mecanismo determinante y definitorio del rumbo de nuestra nación, ejerciendo este derecho de manera consciente y transparente y con el conocimiento y la confianza en quienes elegimos; no la desaprovechemos.
Cuando la salud se convierte en angustia nacional, no está fallando un modelo administrativo: está fallando el deber más sagrado del Estado.
Si Camilo viviera se habría convertido en símbolo de la inutilidad de la lucha armada y hubiera sufrido la profunda decepción de ver cómo del idealismo se pasó al negocio de la droga, la minería ilegal, el secuestro y la extorsión.
Regreso al lugar del que nunca me aparté: el legado de Álvaro Gómez en Salvación Nacional, donde lucharé contra la continuidad de la izquierda en el poder.