El Heraldo
Dos visitantes del Gran Malecón observan el panorama que ofrece el escenario, de cara al barrio Siape. En un gran mural se lee “Vive el espacio público”. César Bolívar
Barranquilla

Una mirada al otro lado del Malecón

En Siape, los habitantes dicen que tienen una esquina que se parece a Nueva York. Así se ve el Gran Malecón desde la orilla contraria.

Los habitantes de Siape tienen una esquina cercada que, según ellos, se parece mucho a Nueva York. Para contemplarla hay que internarse en lo más profundo del barrio, pasar por un puente estrecho que cruza el arroyo de la calle 85 y conectarse con la Plaza de los Pescadores, a la orilla del río Magdalena. Desde allí se ve el Gran Malecón.

“Antes teníamos puro monte y ahora esta maravilla. Allá llegan los turistas y yo invito a mis nietos a pasear”, cuenta Santiago Díaz, un pescador de 70 años, mientras señala ese otro lado.

Está separado por un brazo delgado del profundo río, rodeado de maleza. Es la esquina favorita del barrio. Desde la ribera han escuchado la voz ronca de la cantante mexicana Ana Gabriel, el sonido del saxofón durante el festival de jazz de la ciudad y a decenas de aristas del ámbito local. 

Por ese escenario, estilo la Gran Manzana, también han visto la explosión de colores de un sinnúmero de juegos pirotécnicos. Han llegado al lugar, para destacar la obra, el presidente Juan Manuel Santos y distintos miembros del gabinete del Gobierno Nacional. La fiesta, claro, ha sido del otro lado.

Pescadores atracan sus canoas en la orilla del río, a la altura del Gran Malecón del Puerta de Oro.

“El día que inauguraron el Gran Malecón, que es muy hermoso, taparon la vista hacia acá. Ni nos miraron porque ahora somos la cara fea de esto”, es la idea de Goldis Fernández, una modista de 53 años.

Lo dice porque a simple vista se aprecia el contraste. De un lado está el centro de eventos Puerta de Oro, donde Barranquilla celebra acontecimientos importantes para la ciudad como lo son Sabor Barranquilla, la Feria del Hogar o Expodrinks.  Del otro, hay un barrio del río y de pescadores que sueñan con estar a la altura del malecón.

“Nosotros seguimos atrasados, pero mejoramos poco a poco. Gracias a esta obra ahora gozamos de una plaza muy bonita”, expresa Díaz, quien también muestra satisfacción por la pavimentación de algunas calles de Siape. Otras aún se mantienen cubiertas por la arena. 

Entonces voltea su mirada a la Plaza de los Pescadores, recuperada hace más de un año por las autoridades. Recuerda que el lugar estaba deteriorado y funcionaba como un botadero de basura. Ahora son 1.300 metros cuadrados de espacio público, con bancas y zonas verdes, donde los vecinos juegan dominó, echan chistes y comparten con sus familiares.

Antes había puro monte y ahora esta maravilla

Cada fin de semana, Jonathan Campo abre las puertas de su estadero, un establecimiento pintado de rojo y blanco, con el escudo de Junior, que es lo primero a la vista cuando los visitantes del malecón se alinean en el extremo izquierdo del espacio cultural a cielo abierto.

Desde el  malecón se ve una pequeña tienda, con gente mirando. Desde la tienda, unos 270 metros de malecón turístico, con cientos de personas observando. 

“Sin duda embellece nuestro barrio. No parece nuestro barrio”, bromea Campo, recostado a una mesa de billar.

Los habitantes de Siape conviven con las obras que se ejecutan en el malecón.

Frente a él, en la orilla del Magdalena, hay dos botes atracados, listos para emprender viajes. Muchos de los habitantes de Siape  conservan la tradición de la pesca y la agricultura. Todos los días, sin falta, visitan la isla que tienen al otro lado del río. Es 1972, nombrada así por el año en que nació.

Hace parte del municipio de Sitio Nuevo, Magdalena, pero es un segundo hogar para muchos en Siape. Allí los vecinos tienen sus parcelas, donde recogen siembras de coco, guineo, plátano y papaya. 

“Tenemos lo mejor de varios mundos. No me sorprendo ya con esta vista porque de mis 70 años, tengo 70 mirando el río. Pero sí que es muy bonito poder pasear por el malecón. A mis 14 nietos les encanta”, expresa Díaz.

Reconoce que, además de entretenimiento, la obra ha traído seguridad. Hace algunos años, dice, eran comunes los atracos diarios, las peleas entre pandillas y los disparos. 

“En cierto modo, eso ha cambiado. Las personas salen más a disfrutar y ahí vamos mejorando”, dice.

Campo, quien es miembro de la Junta de Acción Comunal, cree que ese progreso en materia de control público ha ocurrido, en gran parte, por las oportunidades de estudio y trabajo que han sido generadas a los jóvenes. 

“En Siape antes se querían matar por cualquier cosa, pero ahora muchos escogieron el camino del estudio y del trabajo”, expresa Campo.

Incluso, destaca, gran parte de los jóvenes de Siape laboran o han laborado en el malecón. Actualmente, según el Puerta de Oro, encargado de operar el corredor turístico, el 100% de trabajadores en logística y oficios varios son oriundos de este barrio. 

Sin embargo, no todo es color ‘malecón’. En Siape los habitantes coinciden en que “falta mucho” para estar al nivel de su nuevo vecino. 

No creen, en absoluto, que su barrio vaya a desaparecer. Lo que esperan es que sea transformado. Siape, encerrado entre la Vía 40 y el río Magdalena, es un sector estrato dos que pide por vías pavimentadas, un mejor centro de salud y un ampliado parque. Por ahora disfrutan, desde el otro lado, del Gran Malecón. 

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