La generación Z confía en líderes que comunican con honestidad, que reconocen sus errores y que muestran coherencia entre lo que dicen y lo que hacen; la transparencia genera credibilidad, y la credibilidad es uno de los pilares del liderazgo.
Actuar con honestidad, tratar a los demás con respeto, cumplir con la palabra y tener empatía son ejemplos sencillos, pero poderosos. Cuando decidimos no hablar mal del otro, agradecer un gesto amable o ayudar sin esperar nada a cambio, estamos liderando con valores.
El ejemplo de Ardern demuestra que la autoridad moral puede ser más eficaz que el grito y que la serenidad puede ser tan poderosa como cualquier postura beligerante. Tal vez ahí resida su mayor enseñanza: en recordar que el liderazgo auténtico no busca perpetuarse, sino servir con decencia, hacer lo correcto y saber retirarse a tiempo.
La barranquillera, actual Miss Mundo Colombia, habló del poder del liderazgo femenino. Con su proyecto propone una nueva mirada de la realeza.
Natalia es una empresaria con liderazgo generoso que ilumina el camino de muchos, que tiene claridad en el trabajo en equipo y que siempre tiene un sí para las personas que acuden a ella.