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Desde Barranquilla hasta los grandes escenarios del jazz internacional, el músico y compositor Boris Acosta Jaramillo ha construido una trayectoria marcada por la excelencia académica, la exploración sonora y una conexión inmensa con sus raíces costeñas.

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Aunque creció en Bogotá, nunca ha dejado de sentirse barranquillero. Esa identidad, afirma, permanece intacta en cada composición y en cada improvisación que interpreta frente al piano. “Yo nací en Barranquilla, mis padres son barranquilleros, pero fui criado en Bogotá. Siempre he tenido una conexión muy cercana con Curramba y siempre me he identificado como barranquillero”, contó el artista en diálogo con EL HERALDO.

Su historia musical comenzó en los 90 en Bogotá, donde inició estudios formales en la organización Francisco Cristancho. Más adelante ingresó a Ecojazz, una escuela que se convirtió en semillero de músicos interesados en el jazz en una época en la que el género todavía tenía pocos espacios de formación en nuestro país. Posteriormente continuó su proceso en el Conservatorio de la Universidad Nacional bajo la guía de la maestra Mercedes Cortés, a quien reconoce como una figura clave en su formación pianística.

CortesíaBoris Acosta Jaramillo encontró en el piano el instrumento cómplice para triunfar.

Ese camino académico tomó un giro definitivo cuando obtuvo una beca para estudiar en el Berklee College of Music, en Boston. Allí culminó su pregrado y comenzó a abrirse espacio en la escena musical del noreste de Estados Unidos. Más adelante también estudió performance en el Aaron Copland Institute del Queens College, en Nueva York, consolidando una preparación artística de alto nivel. En su formación tuvo contacto con reconocidos maestros del jazz mundial como Danilo Pérez, Joanne Brackeen, George Garzone y Charlie Banacos, nombres fundamentales en el desarrollo del jazz contemporáneo.

Una carrera mundial

La carrera de Boris ha cruzado continentes. Tras consolidarse profesionalmente en Estados Unidos, se trasladó a China, donde fue profesor de música en la Universidad de Artes de Nanjing durante cuatro años. Allí ayudó a desarrollar programas académicos enfocados en Jazz, mientras ampliaba su visión artística en medio del intercambio cultural asiático.

Fue precisamente en China donde conoció a su esposa, Min Leng, pianista clásica y licenciada en Música. Juntos han formado una familia ligada al arte. Su hijo Teo, de 13 años, estudia percusión, mientras que Laia, de 9 años, ya se destaca como violinista concertista, lo que demuestra que el talento en esta familia es una semilla que con el tiempo da grandes frutos.

CortesíaBoris Acosta Jaramillo encontró en el piano el instrumento cómplice para triunfar.

Actualmente Boris reside en California, donde además de continuar con su carrera artística es profesor de Música en la University of California. Allí también adelanta un PhD en Integrative Studies, programa que culminará en agosto tras haber obtenido una beca de la institución.

Su recorrido profesional incluye participaciones en escenarios de prestigio internacional como el Blue Note Jazz Festival, el Shanghai Jazz Festival y el Busan International Performing Arts Festival (BIPAF). También ha colaborado con figuras como Henry Threadgill, Mark Dresser, Terell Stafford, Dick Oatts, el productor chino Yang Haisong, la vocalista Annie Chen y el cantante puertorriqueño José Feliciano.

El eco de sus orígenes

Aunque su música se mueve dentro del Jazz contemporáneo y la experimentación, Boris sostiene que el Caribe permanece vivo en su sonido. “No es que vayas a encontrarme haciendo interpretaciones de Pacho Galán o de música tradicional directamente, pero esa sonoridad siempre está presente en mi música. La cercanía que tuve con la música afrocaribeña, cubana y barranquillera a través de mis padres se quedó conmigo”.

Ese concepto atraviesa su más reciente producción discográfica, Echoes of Origin (Ecos del origen), un álbum doble realizado junto al sello Blue Frog. “El disco habla de cómo mi formación y mi sonido reflejan mis orígenes. No necesariamente desde lo tradicional, sino desde una reinterpretación contemporánea”.

Paralelamente, el barranquillero prepara el lanzamiento de una segunda producción titulada Emanations, prevista para finales de este año. El proyecto será presentado oficialmente en un concierto transmitido vía streaming.

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Para Boris Acosta, el jazz trasciende la música. Este género representa una herramienta para interpretar la vida. “El jazz ha sido una forma que me ha permitido canalizar mi personalidad y articular mi forma de entender y relacionarme con el mundo”, afirmó.

Con una carrera construida entre Colombia, Estados Unidos y China, el pianista sigue llevando consigo una esencia currambera que aparece sutilmente entre armonías modernas, improvisaciones y composiciones. Un eco permanente de sus orígenes.