Desde Barranquilla y con una fuerte identidad caribe, Andy Alonso se ha consolidado en una de las voces más reconocibles de la creación de contenido digital en Colombia. Su trayectoria no nació en redes sociales, sino en las aulas y laboratorios universitarios, donde comenzó a forjar el rigor que hoy caracteriza sus proyectos.
Sus primeros pasos profesionales se dieron en Uni5Lab, el canal de la Universidad del Norte, un espacio que define como un “laboratorio experimental” en el que aprendió producción audiovisual y periodismo.
Más adelante, su paso por RCN Televisión, en el programa Muy Buenos Días, le sirvió como escuela nacional, antes de llegar a EL HERALDO, medio que considera su casa editorial y donde fortaleció su experiencia en prensa escrita y digital durante dos años.
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El verdadero punto de quiebre en su carrera llegó en 2020, en plena pandemia, con el nacimiento de La Esquina Podcast. En un momento en el que el formato aún era incipiente en Colombia, Andy apostó por conversaciones profundas y humanas, alejadas del esquema tradicional de la entrevista.
“Fue el proyecto que me transformó como creador”, reconoce, al recordar cómo, desde cero y con un canal de YouTube, logró conectar con audiencias y artistas de gran trayectoria.
Barranquilla y el Caribe no son solo su lugar de origen, sino una bandera constante en su discurso. Tras vivir siete años en Europa, Alonso reafirmó su convicción de que el talento local no necesita validación externa para trascender. “Desde acá se pueden hacer grandes cosas”, insiste, defendiendo la idea de fortalecer los proyectos culturales y comunicativos que nacen en la región.
Esa identidad se refleja en la diversidad de formatos que ha creado y liderado. La Esquina Podcast, Un mal podcast, Un café con Andy y No es un show responden a distintas facetas de su personalidad: el periodista riguroso, el analista, el conversador y el amante del humor. Para Alonso, no se trata de encasillarse, sino de entender que cada espacio cumple una función y conecta con públicos distintos.
En un ecosistema digital saturado, Andy atribuye su permanencia a una fórmula sencilla pero exigente: autenticidad. “No sostengo un personaje”, afirma. Su identidad, dice, es ser el mismo frente y fuera de cámara, lo que le ha permitido construir una relación honesta con su audiencia.
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Como periodista y cineasta, reconoce que el mayor reto ha sido equilibrar la responsabilidad informativa con los nuevos lenguajes del entretenimiento digital. Sin renunciar a la ética ni a la veracidad, ha aprendido a adaptarse, a dejar atrás el exceso de rigidez académica y a entender que la comunicación evoluciona.
Hoy, Alonso continúa explorando plataformas como TikTok, donde ha encontrado nuevas formas de narrar, y no descarta incursionar en formatos como el streaming. A mediano plazo, se proyecta como una plataforma de contenidos diversa, adaptable y con una visión clara: contar historias desde múltiples formatos, sin que “todo se valga”.
Entre sus planes futuros están la realización de eventos audiovisuales, el fortalecimiento de su marca como creador y el regreso al cine documental, un terreno que considera esencial en su formación. Para Andy Alonso, la evolución no es una opción, sino una condición natural del oficio: comunicar con identidad, rigor y humanidad, desde el Caribe para el mundo.





















