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El bajo deseo sexual se ha considerado un tema “tabú”, pero cada vez más estudios lo sitúan en el centro de la salud integral.

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La ciencia ha demostrado que no se trata únicamente de hormonas ni de humor, también se puede deber por el cansancio, el estrés, el estado emocional y la calidad de las relaciones también determinan cuánto se desea intimar.

Así pues, que un reciente ensayo clínico dirigido por la Universidad de British Columbia, en Canadá y publicado en Journal of Behavioral Medicine en 2024, evaluó a 14.800 mujeres diagnosticadas con trastorno de interés y excitación sexual.

Un reciente ensayo clínico dirigido por la Universidad de British Columbia, en Canadá y publicado en Journal of Behavioral Medicine en 2024, evaluó a 14.800 mujeres diagnosticadas con trastorno de interés y excitación sexual.

El trabajo comparó un programa grupal de terapia cognitiva basada en mindfulness con sesiones de educación sexual de apoyo. Los resultados mostraron que ambas intervenciones disminuyeron el estrés subjetivo, pero el mindfulness lo hizo en mayor medida.

Además, se registraron mejoras en la regulación del cortisol, una hormona vinculada al estrés y, en el análisis exploratorio, el incremento del deseo solo se observó en quienes participaron del grupo de atención plena.

Shutterstock/Shutterstock Laura Serrano, sexóloga clínica con más de 15 años de experiencia en terapia de pareja, interpreta los hallazgos como una confirmación de lo que observa en consulta.

Asimismo, Laura Serrano, sexóloga clínica con más de 15 años de experiencia en terapia de pareja, interpreta los hallazgos como una confirmación de lo que observa en consulta.

“Cuando la mente deja de estar en alerta, el cuerpo tiene espacio para sentir”. Su colega Martín Cárdenas, endocrinólogo y profesor hospitalario, añade: “No es solo percepción; las señales biológicas también se ajustan cuando baja el estrés”.

¿Qué puede hacer para elevar el deseo sexual?

Los expertos sugieren dormir mejor, establecer rutinas de ejercicio, reservar espacios de intimidad sin pantallas y hablar abiertamente con la pareja sobre lo que gusta y lo que no. Incluso se recomienda planificar encuentros sin presión de rendimiento, apostando por caricias y experiencias agradables.

En el caso de los hombres, la relación entre deseo y salud sexual es estrecha. La evidencia muestra que el ejercicio aeróbico regular mejora la función eréctil y, con ella, el interés sexual.

Shutterstock/ShutterstockEn el caso de los hombres, la relación entre deseo y salud sexual es estrecha. La evidencia muestra que el ejercicio aeróbico regular mejora la función eréctil y, con ella, el interés sexual.

Igualmente, investigaciones más recientes han explorado el papel de la hormona kisspeptina, que parece modular la respuesta cerebral al estímulo erótico, aunque aún está en fases iniciales de estudio.

Si el bajo deseo se prolonga durante meses, genera malestar o se acompaña de dolor, sangrado o problemas de erección persistentes, es recomendable consultar a un sexólogo o endocrinólogo.