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Desde principios de agosto, los combates que tienen lugar en los municipios de Riosucio, Carmen del Darién y Bojayá, departamento de Chocó, 'han causado el confinamiento de al menos 3.682 indígenas (751 familias)' de 14 comunidades, indicó la oficina local de asuntos humanitarios de la ONU en un comunicado.

Los pobladores se han visto obligados a no salir de sus territorios y sufren 'desabastecimiento de alimentos', debido en gran parte a la presencia de los grupos armados, las amenazas a los líderes y los campos minados.

Esta situación podría generar un 'riesgo latente de desplazamiento de estas comunidades' rurales hacia las cabeceras municipales, subrayó la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha).

En la selvática región del Chocó opera el ELN que recrudeció sus acciones tras el fin de los diálogos con el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos el 1 de agosto. Asimismo, actúa el Clan del Golfo, la mayor banda narcotraficante del país, compuesta por remanentes paramilitares de ultraderecha.

'Por la intensidad de los hechos, las comunidades afectadas presentan una fuerte necesidad de atención médica y psicosocial', subrayó el organismo internacional.

Colombia vive un conflicto armado que durante cinco décadas ha enfrentado a guerrillas, paramilitares, agentes estatales y narcotraficantes. Aunque el enfrentamiento redujo sensiblemente la intensidad por el acuerdo de paz con las Farc, todavía quedan activos varios grupos.

El gobierno de Iván Duque prometió endurecer las condiciones para retomar los diálogos con el ELN.