
Con el objetivo preciso de reducir la tos ferina y la meningitis a un caso por cien mil habitantes, la Organización Mundial de la Salud lidera la estrategia global contra estas enfermedades.
'Después del agua potable, las vacunas han sido la medida más importante para la prevención de muertes en niños y adultos', afirma el pediatra infectólogo Jorge Pérez Matero, médico del Hospital de la Universidad del Norte y del Hospital Niño Jesús de Barranquilla.
La tos ferina es una infección respiratoria bacteriana (producida por Bordetella Pertussis), altamente contagiosa, que afecta a personas de todas las edades. Las formas más graves se presentan en los recién nacidos.
Se propaga cuando los enfermos tosen o estornudan cerca de otras personas, quienes inhalan la bacteria causante de esta enfermedad. La gran mayoría de los bebés adquieren la tos ferina de sus padres, hermanos mayores u otras personas que los cuidan, quienes por lo general tienen pocos síntomas y la enfermedad pasa inadvertida.
La enfermedad se inicia como un resfriado (congestión nasal, estornudos, tos ocasional y fiebre baja). Después de la segunda semana comienza tos muy fuerte seguida de un silbido, en accesos repetidos y rápidos, que con frecuencia llevan a pausas o dificultad para respirar, comer o dormir. La falta de oxígeno puede producir un color azulado en la piel.
La tos ferina afecta anualmente alrededor de 50 millones de personas con cerca de medio millón de muertes por esta causa a nivel mundial, afectando especialmente pacientes lactantes menores, según datos de la Organización Mundial de la Salud aportados por el Dr. Pérez Matero.
Los que se vacunaron de bebés pueden disminuir o perder la inmunidad con el paso de los años y ser susceptibles a enfermarse por tos ferina en la adolescencia o edad adulta.
'Contrario a lo que muchos pensaban, la tos ferina no ha sido erradicada en el mundo. Es más, actualmente existe preocupación en las autoridades de salud por el aumento de casos en bebés y también en adolescentes y adultos', comenta Pérez.
La meningitis, por su parte, comienza también de forma muy similar a un resfriado común, pero progresa rápidamente; puede requerir hospitalización prolongada y genera secuelas graves, e incluso, la muerte.
Se estima que la mortalidad por meningitis está entre un 10% y un 20% y que incluso pueden llegar hasta el 40% para algunas formas agresivas de la enfermedad.
Resultados preliminares recopilados recientemente muestran que en Colombia el 50% de la enfermedad ocurre en menores de 10 años y, preocupantemente, menos del 15% de las personas enfermas por meningococo presentan los signos clásicamente asociados con la enfermedad, lo que hace difícil el diagnóstico.
Desde hace un año está disponible en Colombia una vacuna que puede prevenir la enfermedad por meningococo. Esta vacuna protege contra 4 de los 5 serogrupos que causan enfermedad en Colombia, y puede ser aplicada a partir de los dos años.
Habitualmente cuando pensamos en la protección de estas enfermedades las imágenes que vienen a nuestra mente son las de niños vacunándose, pero ignoramos que existe un peligro inminente también entre adolescentes y adultos.
Sin embargo, hoy día se dispone de una gran cantidad de vacunas de importancia, entre ellas la de tos ferina y meningitis, tanto para niños como para adultos.
Vacunar a los bebés y niños pequeños, así como revacunar a los adolescentes y adultos jóvenes y asegurar la vacunación en padres y familiares cercanos del lactante menor de seis meses y los trabajadores de salud son las estrategias recomendadas a nivel mundial para el control de estas enfermedades.




















