
Durante su intervención en el 68º Periodo de Sesiones Ordinarias de la Asamblea General de la ONU, el presidente Juan Manuel Santos Calderón pronunció un discurso que giró en torno a su defensa del proceso de paz que actualmente se adelanta en Cuba con la guerrilla de las Farc. Varias frases se destacan del primer mandatario que, entre otras cosas, instó a los grupos rebeldes a firmar prontamente los acuerdos y a la comunidad internacional para que se respeten las decisiones internas.
Santos dijo que tal vez sea esta la última oportunidad para poner fin a una confrontación armada de medio siglo y que él 'no sería responsable con su conciencia si no buscara la paz ante esta oportunidad real que tiene de alcanzarla'. Agregó que anhela que sus hijos y los hijos de los colombianos sí puedan vivir el día de la paz que no han conocido ni él, ni los de su generación.
Recurriendo a la frase de 'cambiar las balas por los votos', el jefe de Estado invitó a los subversivos a continuar su lucha ya en el marco de la democracia, pero al mismo tiempo les recordó que los diálogos están próximos a cumplir un año y que sólo se ha firmado uno de los seis puntos fundamentales de la agenda.
'La paciencia del pueblo colombiano tiene un límite', destacó el presidente de la República.
No habrá impunidad. Uno de los apartados en los que más hizo énfasis Santos Calderón es en el que tiene que ver con el tratamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto. Aclaró que no habrá impunidad y que no se trata de sacrificar la justicia en aras de la paz, sino en cómo lograr la paz con un máximo de justicia frente a los crímenes de guerra cometidos de manera sistemática.
El presidente colombiano explicó que no sería posible investigar todos los hechos cometidos durante cincuenta años de violencia.
Lo que sí hay que hacer, agregó, es construir una estrategia real y transparente para resarcir de la mejor manera los derechos de todas las víctimas. Para Santos, el reto es entender la justicia y la lucha contra la impunidad como una frase de transición y un conjunto de medidas que satisfaga, más allá de la administración de procesos penales, a quienes han padecido el conflicto más largo de Latinoamérica.
El caso de María Zabala. Durante su alocución, Juan Manuel Santos puso como ejemplo de las víctimas el caso de María Zabala, una campesina cordobesa que en 1988 tuvo que presenciar la muerte de su esposo, de un tío y de un sobrino a manos de un grupo paramilitar que irrumpió en su finca y en varios predios de la vereda San Rafaelito, cerca de Montería, asesinando a los hombres e incinerando las casas.
A partir de entonces, Zabala, siendo desplazada por la violencia con sus siete hijos, se convirtió en una abanderada de las víctimas y de la lucha por lograr la paz mediante la vía pacífica. Santos cerró su discurso destacando que en Colombia se está trabajando para que el doloroso caso de María Zabala y el de millones de víctimas no se repita ¡nunca más! , y que es su deseo que el presidente colombiano que intervenga en la Asamblea de la ONU del próximo año le dé al mundo la buena noticia del fin del conflicto armado en el país.
Por César Muñoz Vargas




















