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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este sábado que viajará en las próximas horas para “defender” los derechos de su país.

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Aunque no precisó el destino ni qué derechos defenderá, el viaje coincide con las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, donde Venezuela y Guyana expresan sus argumentos orales sobre la disputa por la región fronteriza del Esequibo.

“A mí me toca viajar en las próximas horas a defender a nuestra patria, y cuando he tenido que hacerlo, ustedes no saben el orgullo que me da, el orgullo profundo de defender los derechos irrenunciables de Venezuela, defenderlos sin descanso, porque es honrar nuestra historia”, expresó Rodríguez.

En un acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), la mandataria, quien asumió el cargo tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero por parte de Estados Unidos, dijo que un país “no se mide por su extensión territorial”, sino por “su dignidad histórica”.

“Ahora nos toca a nosotros defender esa historia y defender los derechos de Venezuela y de nuestro pueblo”, agregó.

La CIJ celebra audiencias públicas entre el 4 y el 11 de mayo en el caso que enfrenta a Guyana y Venezuela por la validez del Laudo Arbitral de 3 de octubre de 1899, que fijó la frontera entre la entonces Guayana Británica y Venezuela.

Caracas declaró nulo este dictamen en 1962, al afirmar que estuvo rodeado de irregularidades.

La controversia gira en torno a la región del Esequibo, un territorio de unos 160.000 kilómetros cuadrados que representa cerca de dos tercios del actual territorio de Guyana.

Esta zona, rica en recursos naturales y bajo administración guyanesa desde hace más de un siglo, es reclamada por Caracas como parte de su territorio.

El viernes, el canciller venezolano, Yván Gil, quien forma parte de la delegación que viajó a La Haya, consideró que la disputa terminará con una negociación directa sin intervención de terceros, y rechazó los argumentos finales de Guyana presentados en la CIJ, al calificarlos de “negacionistas” y “repetitivos”.

El ministro de Exteriores insistió en que la única vía para resolver la disputa es el Acuerdo de Ginebra de 1966, un instrumento jurídico para alcanzar una solución mutuamente aceptable.