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La visita de una delegación ucraniana a EE.UU. este fin de semana tiene como objetivo reactivar las negociaciones trilaterales tras la pausa provocada por la guerra en Oriente Medio, pero en el país invadido hay poco optimismo acerca de una posible paz, ya que la postura de Rusia permanece sin cambios.

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Los acontecimientos en Oriente Medio por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán han dejado en un segundo plano a Ucrania, donde Rusia ha intensificado sus ataques en el frente y que aún es vista por el presidente estadounidense, Donald Trump, como el obstáculo para la paz.

La presencia del secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Rustem Umérov, y del jefe de la Oficina del Presidente, Kirilo Budánov, principales negociadores de Ucrania, en la ciudad de Miami el sábado y este domingo supone la primera reunión bilateral en más de tres semanas con EE. UU.

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Kiev espera durante las reuniones con el representante especial de la Casa Blanca para misiones de paz, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, demostrar a Washington su compromiso con una solución diplomática.

La última reunión trilateral con Rusia bajo mediación estadounidense tuvo lugar en Ginebra a mediados de febrero y otra estaba prevista para este mes de marzo, pero quedó pospuesta por la situación en Oriente Medio.

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Sin embargo, los analistas ucranianos consideran que los acontecimientos en Irán son solo una de las razones de la falta de avances en las conversaciones, ya que las diferencias fundamentales entre Ucrania y Rusia persisten, y el Kremlin sigue dispuesto a lograr sus objetivos por la vía militar.

Pesimismo sobre las negociaciones

“Nunca ha habido negociaciones genuinas. (El presidente ruso) Vladímir Putin no solo quiere territorios adicionales en Ucrania, sino prolongar la guerra y, finalmente, destruir a Ucrania como Estado”, afirmó el reconocido analista político Vitalii Portnikov en su canal de YouTube.

Esta percepción es compartida por la mayoría de los ucranianos, según una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev.

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Aproximadamente un 61 % de los ucranianos aceptaría un acuerdo de paz que incluyera “compromisos territoriales” a cambio de la adhesión del país a la Unión Europea (UE) ya en 2027, garantías sólidas de seguridad y ayuda para la reconstrucción posbélica.

Sin embargo, un 71 % no cree que el formato actual de conversaciones pueda conducir a una paz duradera.

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Incluso tomando las conversaciones al pie de la letra, en los últimos meses no se han logrado avances en los puntos principales de desacuerdo del plan de paz discutido por EE. UU. y Ucrania, cuyos detalles siguen siendo desconocidos y cuya viabilidad para satisfacer a Rusia parece dudosa.

Kiev rechaza la idea de abandonar la región oriental del Donbás, exigida por Rusia en su totalidad, con el argumento de que el Kremlin solo la utilizaría para reforzar sus posiciones en el frente.

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Este sentimiento es compartido por la mayoría de los ucranianos, ya que solo el 33 % está dispuesto a ceder alrededor del 25 % de la provincia de Donetsk y una pequeña parte de la de Lugansk que aún están bajo el control de Kiev.

“Entregaría el Donbás si eso detuviera a los rusos. Pero todo eso son fantasías”, declaró a EFE Inna Pasichnik, una joven desplazada de Kramatorsk, bastión ucraniano en Donetsk.

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“La verdad que los políticos del mundo no quieren ver es que Rusia simplemente quiere apoderarse de nuestras fortificaciones sin luchar, para después de un breve descanso volver a atacar y seguir ocupando y matando”, subrayó.

Moscú a la ofensiva

Según Portnikov, las conversaciones trilaterales podrían reanudarse eventualmente, ya que Rusia quiere evitar irritar a EE. UU.

Pero el resultado más probable de una nueva ronda de negociaciones sería más intercambios de prisioneros, lo que no indicaría ningún avance hacia la paz.

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Los analistas coinciden en que la única forma de cambiar la situación es aumentar la presión sobre Rusia.

No obstante, la guerra en Irán solo mejora la situación para Moscú, que no ve motivos para detener su presión sobre Ucrania, ya que se beneficia del aumento de los precios del petróleo, la desviación de la atención internacional y el debilitamiento de las sanciones por parte de EE. UU.

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Ucrania aún espera preservar al menos parte del apoyo de EE. UU., necesario para repeler los ataques aéreos rusos, e intentará ejercer cierta presión sobre Rusia demostrando a Washington su compromiso con la paz este fin de semana.

Mientras tanto, y también a la espera de un mayor apoyo de sus socios europeos, Ucrania tendrá que confiar en sí misma para repeler el intento de Rusia de lograr la victoria en el campo de batalla, reconoce Maksim, de 33 años, del Primer Batallón Médico Independiente de Ucrania.

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“La única forma de detener a los rusos es asegurarse de que ya no puedan avanzar. Creo que podemos hacerlo”, declaró a EFE durante una rara pausa en los combates en Donbás.