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A través de retratos, dibujados por la artista judicial estadounidense Jane Rosenberg, se conocieron las imágenes de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, compareciendo por primera vez ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York, este lunes 5 de enero, por los cargos de narcotráfico con los que la Administración de Donald Trump justifica su captura y traslado a EE. UU.

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EFE/ Jane RosenbergDibujo realizado por la artista Jane Rosenberg en el que aparece Nicolás Maduro compareciendo ante un tribunal federal en Nueva York (EE. UU.).

En los dibujos se observa a Nicolás Maduro vestido con la ropa de un preso: zapatos naranja, pantalones caqui y una camiseta de manga corta azul marino sobre otra de color naranja. Su esposa, Cilia Flores, llevaba el mismo atuendo.

Para el proceso, se le quitaron las esposas y durante la audiencia, de menos de una hora, Maduro se puso los auriculares para escuchar la traducción en español del juez, los fiscales y sus abogados.

EFE/ Jane RosenbergDibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, compareciendo ante un tribunal federal este lunes, en Nueva York (EE. UU.).

Durante todo el proceso tomó notas, algunas hasta las pasó a los abogados de su esposa, e incluso le pidió al juez poder conservar sus anotaciones, derecho que se le concedió.

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EFE/ Jane RosenbergDibujo realizado por la artista Jane Rosenberg en el que aparece Nicolás Maduro (i), junto a su esposa, Cilia Flores (d), compareciendo ante un tribunal federal en Nueva York (EE. UU.).

“Soy un prisionero de guerra”

La primera vez que el mandatario de Venezuela tomó la palabra fue cuando el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, le preguntó si era Nicolás Maduro, a lo que el político, además de confirmar su nombre, dijo en español que había sido “capturado” de su hogar durante una “intervención militar” y que se consideraba un “prisionero de guerra”.

“Habrá tiempo y lugar para ver todo eso. (Ahora) solo queremos saber si es Nicolás Maduro”, le interrumpió Hellerstein, quien dijo que su deber como juez en este proceso era asegurar que se diera “un juicio justo”.

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La acusación formal, hecha pública el sábado y que revisa la original de 2020, imputa a Maduro los delitos de conspiración para cometer narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína, entre otros cargos.

Por su parte, Flores está acusada por presuntamente participar en la conspiración para el tráfico de cocaína.

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Estos cargos conllevan severas penas de prisión en caso de que los acusados ​​sean declarados culpables.

“No culpable”

Este lunes ambos se declararon “no culpables”.

Maduro dijo ser “un hombre inocente” y reiteró ser el presidente de Venezuela, mientras que su esposa se declaró “completamente inocente”.

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Ambos pidieron una “visita consular” y, a través de sus abogados, indicaron que tenían problemas de salud que requieren atención médica, sobre todo Flores, quien tendría lesiones más graves en las costillas y apareció con unos vendajes en la frente, pero no se dieron detalles concretos.

La próxima cita

Hellerstein anotó que volverá a ver a todas las partes el 17 de marzo para la próxima audiencia.

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No obstante, el abogado de Maduro, Barry Pollack, planteó en la audiencia de este lunes “dudas sobre la legalidad” del proceso.

Argumentó que su cliente, al ser “jefe de un Estado soberano”, tiene “derecho a los privilegios” correspondientes y defendió que existen dudas sobre la legalidad de su “secuestro por parte de militares” y que se presentarían “numerosos” documentos previos al juicio para abordar esas cuestiones.