(Petro felicita a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, por su libertad) (Assange se declarará culpable por filtración de documentos clasificados) (Capturan a uno de los delincuentes más buscados en Valledupar) Pese a no haber sido condenado por ningún delito, el australiano ha pasado casi catorce años de cautiverio en el Reino Unido, el último lustro en la cárcel de alta seguridad londinense de Belmarsh. (El bloqueo en la Troncal de Occidente se mantiene con corredor humanitario) Detenido inicialmente en 2010 a instancias de Suecia por un caso hoy archivado, Assange estuvo refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde el 19 de junio de 2012 hasta su expulsión y detención en abril de 2019 a petición de EE.UU., que instigó el proceso actual. Durante su estancia en la misión diplomática conoció a la hispano-sueca Sara González Devant, parte de su equipo legal y que cambió su nombre a Stella, con quien tuvo dos hijos en 2017 (Gabriel) y 2019 (Max), cuya existencia ella reveló en 2020 al iniciar una campaña pública por su liberación. Genial e imprevisible (¿Contarán otras verdades del crimen del profesor Correa De Andreis?) En su juventud fue procesado en ese país por delitos informáticos al acceder, con su grupo International Subversives, a sistemas protegidos de organismos oficiales, pero salió airoso con una mera multa al valorar el juez que sus actividades respondían a la curiosidad y no a fines delictivos. Aún adolescente, se casó con una mujer con la que en 1989 tuvo un hijo, Daniel Assange, ahora diseñador de 'software'. A mediados de los años noventa, Assange trabajó como programador de 'software' libre en programas de encriptado para Linux y colaboró en el libro 'Underground: Tales of Hacking, Madness and Obsession on the Electronic Frontier', de Suelette Dreyfuss (1997), donde expuso su filosofía de no dañar los sistemas informáticos a los que accedía. Tras estudiar matemáticas y física en la Universidad de Melbourne (aunque no se licenció), en 2006 cofundó WikiLeaks con la misión de exponer información gubernamental que, en su opinión, debería estar al alcance de los ciudadanos. Saltó a la luz pública cuando en abril de 2010 WikiLeaks difundió un polémico vídeo, filtrado por la exsoldado estadounidense Chelsea Manning, en el que tropas de ese país disparaban a civiles en Irak en 2007, así como otras supuestas atrocidades en Afganistán y 250.000 cables diplomáticos que abochornaron a líderes mundiales. Esas revelaciones fueron consideradas delitos de espionaje e intrusión informática por EE.UU., si bien su defensa consideró las acusaciones políticamente motivadas. Controvertido, osado y perseverante, Assange también se dedicó, entre otras causas, a asistir a los independentistas catalanes de cara al referéndum de 2017, declarado ilegal por la Justicia española. A horas de su anunciado regreso a Australia, y durante una parada técnica en Bangkok, WikiLeaks publicaba hoy en X una fotografía de Assange mirando con expresión esperanzada a través de la ventana del avión en el que viaja: 'Acercándose a la libertad', subraya el comentario.