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Mujer e Igualdad

Sexualidad femenina y los mitos que minimizan el placer

Un sexólogo y una ginecóloga derrumban algunas creencias en torno al orgasmo, masturbación y apetito sexual en las mujeres.

Los orgasmos, la menstruación, la virginidad y la masturbación femenina se han escondido históricamente en los imaginarios sociales bajo una concepción inmoral e indigna. Antes a las mujeres no se les hablaba de gozar plenamente de las relaciones sexuales más allá de complacer a su pareja. No obstante, según el sexólogo José Manuel González, con el tiempo son muchos los patrones patriarcales que se han ido desaprendiendo sobre la sexualidad femenina. 

Que las mujeres no tienen el mismo apetito sexual que los hombres es uno de los principales mitos que surgen alrededor de este tema, pero González explica que los comportamientos hormonales son muy parecidos, la diferencia es que en los hombres suele presentarse de manera más espontánea. “Las investigaciones muestran que las mujeres tienen bastante apetito sexual. De hecho son muchos los casos de mujeres que se quejan de que su pareja no las satisface del todo en la cama”, expresó.
 

Acostumbrados a los tabúes

El experto considera “absurda” la idea de que la masturbación sea solo cosa de hombres, porque es igual de común y normal en las mujeres, solo que la sociedad “lo ha satanizado”. Como dato adicional cuenta que, por increíble que parezca, “las mujeres mayores se masturban incluso más que los hombres jóvenes”.

Para González, también debe dejarse a un lado la percepción de que el orgasmo de una mujer solo se logra a través de la penetración vaginal. “Hoy sabemos que el pene no es el mejor instrumento para producir orgasmos, porque la vagina no es el disparador del orgasmo, sino el clítoris. Cerca de 6 de cada 10 mujeres no pueden llegar a este punto si no hay una estimulación en el clítoris”, detalló.

A su vez, el sexólogo resalta que la misma sociedad ha predispuesto a las mujeres sexualmente para sufrir, sacrificarse y complacer, como lo ha vendido la industria del porno. 
Los métodos anticonceptivos son un asunto de las mujeres. Este es otro mito que desmiente el terapeuta de pareja “ya que el embarazo tiene que ver con dos personas, por tanto ambos son responsables de lo que pase durante la relación que pudo llevar al embarazo, pensar lo contrario es alimentar al machismo que permanece en nuestra cultura”.

 

Disfrute y responsabilidad

La ginecóloga y docente de la Universidad del Norte Elizabeth Dautt, destacó que para algunas mujeres el uso del preservativo disminuye el placer, “lo cual es falso”. “Es una condición mental porque hoy en día los preservativos están muy bien elaborados, así que no debe ser impedimento para no sentir placer”.

Es común escuchar que después de los 40, o que cuando llega la menopausia, se reduce el deseo sexual. Dautt explica que aunque la producción de hormonas es menor, es un aspecto que puede fortalecerse haciendo ejercicio o con la autoexploración con el objetivo de desarrollar mejores sensaciones. 

En el caso de las mujeres embarazadas se desprenden mitos que vienen de generaciones anteriores. “Dicen que no se puede disfrutar del sexo en el embarazo porque algunas personas tienen el concepto de que el miembro masculino puede afectar al bebé, eso es totalmente falso. Los expertos incluso lo recomiendan en las últimas semanas para promover el parto natural”, dijo la experta.

Hay creencias que rodean el procedimiento de la ligadura de trompas, donde queda desconectado el útero del ovario impidiendo la fecundación, que suele hacerse al terminar el parto. “Las mujeres creen que duele más durante la cesárea, que puede generar disfunción sexual, o que afecta la menstruación, pero esas probabilidades son bajas”. Además la ginecóloga agrega que el derecho a regular la fertilidad hace parte del libre desarrollo de la vida sexual femenina.

Dautt hace un especial énfasis en el tema de la virginidad, ya que se habla del himen y su supuesta ruptura al tener su primera relación sexual. “El himen es la estructura membranosa que divide la cavidad vaginal con el exterior. Lo que genera tanta discusión es que todos los himen tienen una perforación, pero esta varía según la naturaleza de la mujer. Está diseñado para la expulsión de la menstruación, sin embargo, durante el primer acto sexual se da la rotura de esa membrana, que causa el sangrado, pero no en todos los casos”. Además, hay ocasiones en el que el himen puede romperse de forma accidental al practicar ciertos movimientos bruscos, sin necesidad de que la mujer haya mantenido relaciones sexuales.

Contrario a lo que se cree, una mujer sí puede quedar embarazada en su primera relación sexual, así como también durante su periodo. “Las posibilidades disminuyen porque está lejano a su ovulación que es a los 14 días  de su periodo; sin embargo, se ha encontrado que algunas mujeres pueden tener ciclos menores de 25 días en los cuales podrían tener posibilidades de ovular de manera precoz, lo que no es de fiar porque el espermatozoide puede mantenerse vivo en el tracto vaginal”, concluyó Dautt.

 

Reivindicar el derecho al placer

Para Sandra Mazo, directora de la organización Católicas por el Derecho a Decidir y defensora de derechos humanos, esa fuerte influencia machista y sus efectos en la sexualidad femenina “provienen de la religión”.

“La religión ha tenido un paradigma de cómo deben comportarse las mujeres, y en ese paradigma la sexualidad ha sido estigmatizada. Nos impusieron la visión de la Virgen María, de la mujer sumisa y madre”, relató.

La sexualidad femenina ha sido negada, y el placer minimizado. Mazo dijo que la sexualidad se ha impuesto en las mujeres solo para la maternidad, y que la virginidad debe conservarse como símbolo de pureza para “entregarla al adecuado”. 

“Las mujeres hemos entendido que estos esquemas deben romperse. En los últimos años en un marco de derecho hemos defendido nuestro libre y justo ejercicio de la sexualidad sin necesidad de la reproducción, pero seguimos intentando desmitificar todas esas creencias”.

De acuerdo con la magíster en estudios políticos y relaciones internacionales, se han hecho muchos esfuerzos por hacer cambios sociales y culturales. Actualmente son varios los movimientos que buscan reivindicar la menstruación de las mujeres como un ejercicio femenino. 

En Colombia, por ejemplo, este derecho es un privilegio para algunas menstruantes. Según el estudio Pulso Social, realizado por el Dane el pasado mes de julio, el 1,76 % de las mujeres colombianas de bajos recursos utilizan telas o trapos, ropa vieja, calcetines, papel higiénico, papel, servilletas para atender su periodo. Estas alarmantes cifras dejan en evidencia que no hay garantías de los derechos menstruales de las mujeres en el país.

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