
Juan Jiménez Ortíz, un campesino que el pasado miércoles se dirigía a cortar leña se topó en el camino con una escena aterradora. Eran dos osamentas en medio de una zona boscosa de las que solo hasta el día siguiente, cuando se realizó el levantamiento de los cadáveres, se supo que correspondían a los de una pareja desaparecida desde el pasado 2 de junio: Maricruz Jiménez Polo, de 22 años y su esposo Alcibiades Blanco Blanco, de 27.
El hallazgo, que tuvo lugar en el área posterior de un sector conocido como La Loma del Santo, tiene conmocionados a los pobladores del que ha sido considerado durante los últimos nueve años como el municipio más seguro del Atlántico, pues desde esa época no registraba un homicidio.
Aunque las autoridades están investigando el caso, todo apunta a que Alcibiades asesinó a su esposa y luego se suicidó colgándose de un árbol con los cordones de sus zapatos. La pareja, que deja a una hija de 3 años, estaba separada desde un mes antes de su desaparición, al parecer, por los celos del marido.
Enrique Blanco, hermano de Alcibiades, contó que 'al lado de los huesos de él estaban los chavitos (un tipo de zapatos deportivos) negros que llevaba puestos el día que desapareció, y en la rama del palo estaban amarrados los cordones junto con la correa de un bolsito que llevaba Maricruz'.
¿Asfixiada?
A unos 25 metros de los restos de Alcibiades, el campesino encontró los restos de la joven, quien al parecer estaba desnuda cuando, presuntamente fue asesinada por su esposo. 'Su ropa fue encontrada al lado de los restos, junto al registro civil y otros documentos de la niña que ella llevaba en un pequeño bolso', contó Sandra Milena Jiménez, hermana de la occisa.
Se presume que Maricruz fue asfxiada porque en la zona no fue encontrado ningún elemento como arma blanca o de fuego u objeto contundentes que indique algo distinto.
Jiménez dijo que el jueves 2 de junio su hermana salió hacía el puesto de salud del pueblo a llevar a su hija a control médico y, luego de dejarla en la casa de sus padres, salió sola a cumplir una cita médica para ella.
'Mi hermana dijo que se iba a hacer la citología y salió al mediodía. Desde entonces no la vimos más. Fuimos al puesto de salud y allí aparece registrado el examen que se hizo, pero nadie más la volvió a ver', contó Sandra todavía asombrada por el insuceso.
Pese a que la intempestiva desaparición de Maricruz y Alcibiades y el abandono de su hija extrañaron a sus familiares, estos aseguran que nunca se les ocurrió que hubiese sucedido una tragedia semejante. Por el contrario, llegaron a pensar que estaban juntos trabajando en alguna finca de un municipio vecino.
Según Enrique Blanco, 'estábamos tranquilos porque nos imaginamos de todo, menos que estuvieran muertos'.
Por Diana Ospino Parra
Usiacurí, Atlántico



















