Barranquilla dejó de ser una locación ocasional para convertirse en un espacio de trabajo constante para la industria audiovisual. Durante el 2025 la ciudad no solo acogió rodajes de alto perfil para plataformas como Netflix, sino que también ha avanzado en la construcción de una estructura institucional y formativa que busca sostener ese crecimiento.
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El resultado es una ciudad en plena actividad, con cámaras encendidas en barrios tradicionales, equipos técnicos locales cada vez más robustos y una conversación pública que empieza a entender el impacto económico y cultural del audiovisual.
Las calles de la capital del Atlántico volvieron a ser escenario de acción con el rodaje de la segunda temporada de Medusa, una de las series colombianas más vistas en la historia de Netflix. En el mes de julio, el equipo de TIS Studios retomó grabaciones en distintos puntos de la ciudad, con escenas registradas en lugares emblemáticos como la Plaza de la Paz, el Malecón del Río y sectores tradicionales como Montecristo y Barrio Abajo.
La producción, que superó los 21 millones de vistas y acumuló más de 157 millones de horas reproducidas a nivel global, encontró en Barranquilla un entorno cada vez más familiar para los rodajes de gran escala.
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Para Juliana Valdivieso, productora ejecutiva de la serie, el cambio es evidente. “Después de dos temporadas rodadas en Barranquilla, es muy claro el crecimiento que ha tenido la ciudad en su capacidad para recibir grandes producciones. La ciudad y la sociedad barranquillera han abrazado con rapidez los procesos que implica un rodaje de este nivel”, afirmó a EL HERALDO.
Según Valdivieso, hoy existe un mayor acompañamiento de las entidades y una ciudadanía más consciente de las dinámicas de una producción audiovisual, lo que facilita el trabajo en locaciones abiertas.
Ese aprendizaje colectivo, señala la productora, es clave para que Barranquilla se mantenga en el radar de la industria. “Barranquilla debe seguir apostándole a la competitividad en costos del mercado, a continuar construyendo procesos cada vez más concisos y organizados, y a un trabajo articulado entre sector público, industria y comunidad”, sostuvo.
A la vez, subrayó la responsabilidad de las producciones de fortalecer el empleo y el talento local, un punto que empieza a reflejarse en la contratación de equipos técnicos y artísticos de la región.

Llegaron las brisas
A la par de Medusa, otro rodaje de gran relevancia cerró recientemente su etapa de grabaciones en la ciudad. Se trató de En diciembre llegaban las brisas, adaptación para Netflix de la novela de Marvel Moreno, una de las obras más importantes de la literatura del Caribe colombiano.
El proyecto, producido por Dynamo, eligió al barrio El Prado y a varias calles del norte de la ciudad para recrear la Barranquilla de finales de los años 50. La serie es dirigida por Claudia Pedraza y el cartagenero Rafael Martínez, con guiones de Rafael Noguera, Cecilia Percy, Marcela Peláez y Lony Welter.
La producción reúne un elenco coral encabezado por Francisca Estévez, Daniella Reyes, Melanie Dell’Olmo y Valentina Duque, acompañadas por actores como Juan Pablo Urrego, Florina Lemaitre, Paula Castaño, Flora Martínez y Jason Day. Más allá de su valor artístico, la serie cuenta con el incentivo CINA, un descuento tributario del 35 % sobre el gasto en servicios audiovisuales en el país, lo que refuerza el atractivo de Colombia y, en particular, de Barranquilla como destino de rodajes.
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Más apuestas
Este movimiento constante de producciones ha ido de la mano con una discusión más amplia sobre la necesidad de organizar el sector. En ese contexto, la ciudad avanzó en la creación de su Comisión Fílmica, una herramienta clave para articular permisos, acompañamiento institucional y promoción del territorio.
Silvia Echeverri, directora de la Comisión Fílmica Colombia, destacó que “lo más importante es el fortalecimiento del sector audiovisual de Barranquilla”, y subrayó el potencial de la ciudad en términos de locaciones y talento humano.
La apuesta por el audiovisual no se limita a las grandes plataformas. En 2025, Barranquilla también fue sede de la primera edición de SmartFilms, el festival de cine hecho con celulares, que cerró con una gala en la que participaron 50 finalistas y más de cinco mil jóvenes formados en producción audiovisual.
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Ese mismo espíritu atraviesa las propuestas más independientes que hoy se ruedan en la ciudad, como la ópera prima del cineasta barranquillero Óscar Arias, que eligió a su ciudad no solo como escenario, sino como punto de partida narrativo. Son proyectos de menor escala, pero fundamentales para consolidar un ecosistema diverso, donde conviven producciones internacionales, series de alto presupuesto y miradas autorales nacidas en la ciudad.





















