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Este año ha comenzado con el nombre de Gabriel García Márquez sonando con fuerza. Dos hechos que nada tienen que ver con su obra literaria lo han traído de vuelta desde el más allá.

El primero de ellos tiene que ver con su hija secreta, la cineasta mexicana Indira Cato, retoño del cataqueño del que solo su círculo más cercano sabía y cuya noticia fue revelada al mundo el pasado domingo 16 de enero.

Esta semana la figura del escritor magdalenense volvió a sonar luego de que el diario El País de España revelara una serie de archivos que dan cuenta de que el autor fue espiado durante 20 años por la Policía mexicana, debido a su estrecho vínculo con Fidel Castro.

Alejándose de estos hechos polémicos, el 2022 se considera un año lleno de fechas especiales para celebrar su legado.

Su tercera novela La mala hora y el libro de cuentos Los funerales de la Mamá Grande, cumplen 60 años de haberse publicado.

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada llega al medio siglo de haber salido al mercado.

Mientras que los Doce cuentos peregrinos, su último libro de cuentos, vio la luz hace 30 años.

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Como si fuese poco el próximo 21 de octubre se conmemoran 40 de que la Academia Sueca le otorgara el Premio Nobel de Literatura, considerada como una de las grandes hazañas protagonizadas por un escritor latino, igualada solamente por la chilena Gabriela Mistral, en 1945; el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, en 1967; el chileno Pablo Neruda, en 1971; el mexicano Octavio Paz, en 1990 y el peruano Mario Vargas Llosa, en 2010.

EL HERALDO consultó a tres expertos en el área del lenguaje y la literatura, que además son grandes conocedores de la obra de Gabo, para ahondar en algunos detalles de estas obras que están de celebración.

El escritor y periodista cultural Orlando Oliveros entrega un dato curioso sobre La mala hora. 'A Gabo no le habría gustado esta cifra (60 años). Si bien la novela se publicó en 1962, impresa en España por la imprenta Luis Pérez Madrid, García Márquez desautorizó esta edición porque cambiaron arbitrariamente algunas frases del libro. Para García Márquez, la primera edición oficial, es decir, la única autorizada por él, fue la que publicó la editorial mexicana Era en 1966. De modo que si le hiciéramos caso a las protestas del fantasma de su autor, La mala hora estaría cumpliendo 56 años en 2022, no 60'.

Oliveros destaca que a su parecer La mala hora es la novela más periodística de Gabo. 'Podríamos decir lo mismo de Crónica de una muerte anunciada, pero creo que en esta última hay más estrategias literarias producto de la experiencia narrativa de un escritor que ya se sabe dueño de todos sus trucos. De La mala hora destacaría el deseo de García Márquez por elaborar una novela socialmente comprometida en la que se desarrolle el tema de la violencia sin caer en la indignidad estética del pasquín. Para ello, el autor se vale de un lenguaje preciso y sin tantos adornos poéticos'.

Una mirada académica al Gabo cuentista

Para Ariel Castillo profesor de Literatura de la Universidad del Atlántico, García Márquez es básicamente un cuentista, es decir, un contador de historias, reflejo fiel de ello se aprecia en Los funerales de la Mamá Grande.

'La proliferación anecdótica identifica a su periodismo y a su narrativa que regresa a esa fuente primordial del arte de contar. Cien años de soledad y El otoño del patriarca, para mí sus obras mayores, son rigurosas colecciones de relatos. Este libro es quizá por su unidad y las dramáticas tensiones internas que lo dinamizan, el mejor que se ha publicado en nuestro país. Con él encontró García Márquez el tono, el estilo y el universo propio que singularizan su obra y cuya vigencia y frescura, sesenta años después, se conservan intactos'.

Sobre los Doce cuentos peregrinos, Castillo sostiene que es un libro desigual en el que cuentos como El rastro de tu sangre en la nieve, pese a haber sido rechazado por The New Yorker, y El verano feliz de la señora Forbes condensan la maestría del cuentista maduro que domina los trucos del oficio y recrea mediante un lenguaje de alta elaboración estética el drama de los caribeños crudos, el choque entre su vitalismo, que desborda las explicaciones racionales, y el ámbito minuciosamente disciplinado de una Europa refinadamente decadente.

'Se inicia, además, en estos cuentos el protagonismo femenino que habría de consolidarse en sus últimas novelas. Siguen siendo memorables la vigilia soñadora de El avión de la bella durmiente, la pesadilla sin fin de Solo vine a hablar por teléfono y la opción por la vida de María dos Prazeres.

Sobre La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, anota que si bien el relato que lleva el nombre del libro, ya contado en Cien años de soledad, es considerado un cuento alargado mediante ampliaciones en el espacio, el tiempo, los personajes, las peripecias y las minuciosas descripciones y cierto barroquismo verbal.

'La aproximación al motivo del mar, la conciencia de la unidad diversa del Caribe, la irreverencia del humor constante, el virtuosismo del lenguaje y la experimentación técnica hacen de este un libro ejemplar que nos revela la lucha de un escritor por no repetirse y encontrar nuevos caminos tras el éxito escandaloso de Cien años de soledad'.

{"titulo":"Gabo tendría una hija mexicana y sería la productora de cine Indira Cato","enlace":"https://www.elheraldo.co/sociedad/gabriel-garcia-marquez-tendria-una-hija-mexicana-y-seria-la-productora-de-cine-indira-cato"}

'Plasmó la esencia del ser Caribe'

En Ciencias Humanas y catedrático de la Universidad Autónoma del Caribe, en diálogo con esta Casa Editorial destacó la relación del autor con su mundo, con su vida y su familia.

Si bien sobre Gabo se ha escrito mucho, señala algunos aspectos que sobresalen como: la nostalgia, la soledad, el respeto, el reconocimiento de su cultura y el momento histórico en el que vivía.

'En la mala hora, toma una fotografía del momento histórico que vivía Colombia y empieza a describir lo que está ocurriendo, pero a través de narraciones muy bien estructuradas y revela de otra manera qué es lo que está pasando en ese momento. Así que subrayo cómo a través de su escrito nos relata la violencia de nuestro país'.

Espinosa lo compara constantemente con el mexicano Juan Rulfo, porque se entrecruzan en la forma cómo cuentan las historias. Rulfo ha sido definido como un gran fotógrafo y quizás por eso describió tan bien a su pueblo, intentando mostrar cómo vivían. Gabo por su parte cuenta la cotidianidad del hombre Caribe, el entorno, muestra cómo es nuestra idiosincrasia y 'con su lupa de buen etnógrafo plasmó nuestra esencia y también nuestros problemas'.

Concluye que el aporte fundamental de Gabo fue mostrar la huella idiosincrática del hombre Caribe, eso está representado en sus textos. 'Memoria de mis putas tristes es la historia de él contada de otra manera, ya como el final de ese momento que vivía y cómo recordaba a su Caribe querido, y lo narró a través del suceso de las mismas putas, a las cuales definió como tristes, porque eso de vender el cuerpo no produce felicidad'.