A pesar de los intentos de crear un sistema uniforme de principios donde prime la libertad, la vida y la democracia como derecho humano, la sociedad internacional finalmente se basa en el concepto de la soberanía de los Estados, lo que hace complejo entender cuál puede ser el papel de las organizaciones internacionales en el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Después de la Primera y Segunda Guerra Mundial el mundo occidental llegó al necesario consenso de crear una sociedad internacional basada en el respeto de las soberanías, la seguridad internacional y la paz entre las naciones. El instrumento que mejor resume esa nueva visión global es la Carta de San Francisco, tratado por cual se crea en 1945 la Organización Internacional de las Naciones Unidas (ONU), cuyos propósitos esenciales son la garantía y el respeto de los derechos humanos, la paz y la seguridad internacionales. A pesar de lo poético de su preámbulo y el contenido ontológico de sus disposiciones, la creación de la ONU no parte de la ingenuidad -como si lo hizo la Sociedad de Naciones creada después de la Primera Guerra Mundial- y establece mecanismos que podrán utilizar los Estados ante una agresión internacional o una guerra. Todo esto bajo la premisa de que la guerra está proscrita y de que los Estados serán responsables internacionalmente en caso de que la iniciaran.

Basados en la necesidad de garantizar la seguridad y proteger la soberanía de los Estados, la Carta de San Francisco establece la posibilidad de ejercer la legítima defensa, de forma individual o colectiva, contra aquel o aquellos Estados que hayan cometido un acto de agresión, como, por ejemplo, el traspaso de tropas a otro territorio nacional. De esta legítima defensa colectiva se derivan figuras como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR), que al final del día, lo que buscan es responder militarme en bloque frente a una agresión. Además de esto, con la creación de la ONU se estableció la necesidad de crear un tribunal penal internacional que condenara a los responsables de los crímenes más graves contra la humanidad, con el propósito de crear un sistema de justicia que superara la falta de voluntad de los Estados o la incapacidad de estos para investigar, juzgar y sancionar estos delitos. De ahí nace, con el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, tribunal que es bastante conocido en Colombia. En fin, existen todo tipo de mecanismos en el Derecho Internacional para prevenir y sancionar las vulneraciones de los derechos humanos y la guerra en sí misma.

Toda esta explicación exprés de un sistema internacional que es sumamente complejo y que no se podría resumir en esta columna, tiene por propósito referir la importancia de estas instituciones de cara al conflicto entre Rusia y Ucrania. La única forma de contener un ataque nuclear es a través de un sistema de naciones que permita la acción mancomunada pero estratégica en contra del proceder de Rusia. Sin embargo, si esta acción se hiciera en contra de las normas internacionales, al final, se resquebrajaría aún más la estabilidad global, dejándonos sin ningún recurso legítimo con el que defendernos del uso de la fuerza.

Las críticas que ha recibido la ONU, así como la OTAN y la Unión Europea, son entendibles, pero parten del supuesto de atribuirles funciones o medidas que no siempre se pueden tomar o que pueden resultar contraproducentes. Lo primero que hará Putin, como buen tirano, será intentar desestabilizar las bases de las libertades y del orden internacional, para avanzar en su misión imperialista.

@tatidangond