El mundo arranca esta semana con la noticia de que por primera vez un ex presidente de Estados Unidos ha sido efectivamente imputado. También nos arropan titulares sobre la creciente cercanía de Putin con China. Pareciera que la calma política es permanentemente esquiva.
Ya se anticipa en Norteamérica que seremos todos testigos del juicio más mediático de la historia, teniendo en cuenta que esta vez el acusado no es un actor de Hollywood sino un exmandatario que pretende volver a serlo. Trump es un tipo hábil, hará lo que este en sus manos para que el escandalo judicial quede solo en eso… en unas cuantas portadas, pero que no trascienda a consecuencias duraderas que le impidan regresar a la Casa Blanca.
Desafortunadamente la mayoría de los seguidores de Trump no encontrarán en esto un obstáculo moral para votar por él sino que por el contrario le brindarán respaldo a su mesiánico líder. Guste o no, este “momentum” lejos de ser el fin de su candidatura, puede ser la gasolina que necesitaba el magnate para volver a estar en el foco de los republicanos.
Por su parte Vladimir Putin, hace de las suyas también. No se vislumbra un fin cercano a la invasión ilegal a Ucrania y por el contrario; avanza es sus alianzas internacionales con viejos aliados. Xi Jinping, jefe de Estado chino, visitó Moscú por primera vez desde que la guerra iniciara. Esto crea indiscutiblemente un remezón sobre las relaciones entre oriente y occidente.
Desde Beijing tienen un plan para que se llegue a la paz con Ucrania, pero dicha propuesta es rechazada por Estados Unidos, la Unión Europea y especialmente por: Zelensky. Algo que sí queda claro tras la reunión diplomática en la capital rusa, es que Putin no se encuentra aislado en una especie de “ley de hielo” por los demás jefes de Estado del mundo. ¿En qué quedará el pedido de detención por parte de la Corte Penal Internacional a Putin? Pareciera que en nada.
Hay que señalar que Xi Jinping mantuvo una posición muy cautelosa sobre si va ayudar o no a Rusia en su carrera armamentística, todo indica que no y el silencio imperó en su equipo cuando fueron cuestionados al respecto. Los acuerdos bilaterales que firmaron se centraron en aspectos comerciales.
Wang Wenbin, vocero de la cancillería china señaló tajantemente: “No fuimos nosotros quienes creamos la crisis con Ucrania, no hemos proporcionado armas y no tomamos partido en el conflicto”. Dejando claro que la visita legitima a Putin como Jefe de Estado y que se entienden con él, pero no para apoyar una profundización de la invasión.
Estos son los dos temas de agenda que ocupan hoy a la comunidad internacional, así van las cosas. Ya veremos en qué terminan.








