En los últimos años, Colombia ha hecho significativos avances en la exploración de gas natural en el Caribe, destacándose el descubrimiento en el Bloque Tayrona por Petrobras y en el pozo Gorgon-2 por Shell, ambos con participación de Ecopetrol. Estos hallazgos son cruciales para la seguridad energética del país, especialmente frente al riesgo de desabastecimiento en los próximos años si no se desarrollan nuevas fuentes. Sin embargo, la implementación de estos proyectos no será inmediata, ya que el desarrollo de gas en alta mar requiere tecnología avanzada, grandes inversiones y tiempo.

Ante estos desafíos, se aprobó el proyecto de bidireccionalidad del gasoducto Barranquilla-Ballena, que permitirá transportar gas del Caribe hacia el interior del país, mejorando la seguridad del suministro. No obstante, su impacto se sentirá hasta 2027. A corto plazo, es urgente que las autoridades aceleren la expansión de la infraestructura de transporte y distribución de gas, así como la modernización de los puertos en el Caribe para facilitar la importación y exportación de gas.

Para asegurar la rápida ejecución de estos proyectos, es esencial crear un entorno favorable para la inversión privada, haciendo viables los incentivos fiscales, simplificando los trámites y desarrollando asociaciones público-privadas. También es crucial desarrollar proyectos de gas licuado (GNL) que complementen la producción y distribución de gas natural.

El éxito de estas iniciativas depende de una gobernanza energética sólida y eficaz. De un lado, gobierno nacional debe fortalecer su capacidad de planificación y gestión de proyectos. De otro lado, los gobiernos locales y regionales, en algunos casos con más experiencia y capacidad de gestión, deben jugar un rol más activo en el desarrollo de proyectos energéticos, lo que implica en primera medida facilitar los procesos de consulta previa y obtención de licencias ambientales y con un mayor nivel de profundidad, innovar en mecanismos de financiación, que involucren la banca multilateral.

Así mismo, desde los gobiernos locales se debe continuar fomentando la diversificación de la matriz energética, para una mayor estabilidad y menor dependencia en el suministro, lo que tiene un efecto favorable directo en la reducción de los costos de generación que tan alto impacto tienen en los usuarios.

En conclusión, los recientes descubrimientos de gas representan una oportunidad significativa para la seguridad energética de Colombia, pero su impacto no será inmediato. Es necesario actuar de manera decidida, mejorando la infraestructura y atrayendo inversión privada, para evitar un desabastecimiento de gas en los próximos años. El liderazgo de los gobiernos regionales, especialmente en el Caribe, será clave para traducir estos descubrimientos en mejoras tangibles para la población y posicionar a Colombia como un referente de resiliencia energética global.

*Socio de Energía y Recursos Naturales - Posse Herrera Ruiz