El desafío está claro: la industria de hidrocarburos en la región Caribe debe evolucionar para seguir siendo relevante en un entorno que exige cambios. La innovación tecnológica, la responsabilidad social y el aprovechamiento del gas natural son los caminos hacia un futuro en el que el sector pueda continuar siendo un motor de desarrollo económico y seguridad energética.
El éxito de estas iniciativas depende de una gobernanza energética sólida y eficaz. De un lado, gobierno nacional debe fortalecer su capacidad de planificación y gestión de proyectos. De otro lado, los gobiernos locales y regionales, en algunos casos con más experiencia y capacidad de gestión, deben jugar un rol más activo en el desarrollo de proyectos energéticos, lo que implica en primera medida facilitar los procesos de consulta previa y obtención de licencias ambientales y con un mayor nivel de profundidad, innovar en mecanismos de financiación, que involucren la banca multilateral.