Es normal que las universidades evalúen de manera permanente el rol de sus egresados, pues su prestancia académica, éxito profesional y posicionamiento están relacionados directamente con la calidad de la formación educativa institucional. También es importante en procesos como la planeación curricular, la autoevaluación y las acciones de mejoramiento institucional. Igualmente, lo es el rol e impacto de cada Institución de Educación Superior en la formación y desarrollo profesional y laboral de sus funcionarios.
Una alma mater integral y de calidad debe ser escuela tanto para sus alumnos como para sus funcionarios. Ese es su deber como madre de la sabiduría.
Por eso, a raíz del nombramiento en los últimos meses de cuatro apreciados funcionarios de la Universidad Simón Bolívar como líderes de sendas Instituciones de Educación Superior, me llena de orgullo y motivación que, entre sus valores misionales, también funja como escuela de rectores.
Hace cinco días se posesionó como rector de la Universidad Autónoma del Caribe, nuestro director jurídico, doctor Rodolfo Pérez Vásquez. Atinadamente, ha definido como foco principal de atención de sus nuevas responsabilidades rectorales la recuperación económica de esa institución.
En enero pasado, la ex viceministra de Educación Superior, Patricia Martínez Barrios, directora del grupo de investigación Educación, Ciencias Sociales y Humanas y miembro de su Sala General, emprendió el reto de llevar las riendas de la Fundación Universitaria Los Libertadores. Goza ella de alto reconocimiento por sus capacidades profesionales y de liderazgo, así como su don de gente y abnegación.
También me complació saber que nuestro profesor del Doctorado en Administración, Duván Ramírez Ospina, asumirá en julio la rectoría de la Universidad de Manizales. Tiene claro que sus objetivos estarán centrados en la virtualidad y la internacionalización en esa alma mater.
De la misma forma, la doctora Cecilia Correa de Molina, directora del Doctorado en Ciencias de la Educación de Unisimón, al igual que docente e investigadora, fue designada como rectora de la Corporación Educativa del Litoral, institución técnica-profesional de 48 años de existencia. Gracias a su vasta experiencia y formación académica, sin duda, Cecilia la llevará por los caminos de la calidad.
La pasión, la dedicación, sus valores, el respeto por los principios fundacionales y una visión acorde con los tiempos actuales son fundamentales en la gestión de los líderes de las universidades, y estoy convencido de que estos nuevos rectores tienen méritos más que suficientes para orientar el rumbo de sus instituciones, promoviendo su calidad educativa, fomentando el desarrollo de la investigación y administrando adecuadamente sus recursos para cumplir con esa bella misión de formar a las nuevas generaciones.
A mis nuevos colegas, buen viento y buena mar; la Unisimón siempre los apreciará y querrá, ya que fueron parte fundamental de su historia.








