¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
INGRESAR Explora tu perfil

Amigo lector,

Haz disfrutado 5 de 10 contenidos gratuitos.

Nuestro deseo es que continues informandote y disfrutando de todo nuestro contenido, por eso te invitamos a iniciar sesión ó crea tu cuenta gratis en nuestro portal.

SUSCRÍBETE
Opinión

El incendio latinoamericano

Hace un año y siete meses la mecha la prendió el intento del presidente sandinista Daniel Ortega de reformar el seguro social y en el polvorín callejero murieron más de 300 nicaragüenses.

Venezuela se convirtió en un epicentro de graves tensiones porque al chavismo se le enredó la gobernabilidad cuando el país pasó de casi 50.000 millones de dólares anuales en ingresos brutos a la décima parte por concepto del petróleo, lo que disparó la pobreza y el éxodo. A eso añadámosle las presiones de la oposición interna y de gran parte de la comunidad internacional, capitaneada por los Estados Unidos. 

Ecuador vivió también los efectos de la protesta social que colocó contra la pared al presidente Lenin Moreno por una tentativa de eliminar los subsidios a los combustibles.

Lo más emblemático ha sido Chile. En la patria de Neruda y Allende, el asunto, al principio, pareció tomar ribetes de levantamiento y la respuesta militar a los incendios, destrozos y saqueos, produjo más personas con traumas oculares severos que durante la revuelta de los ‘chalecos amarillos’ en Francia.

En Chile todo comenzó por las alzas en el transporte público y ha terminado en gigantescas e impresionantes solicitudes de igualdad económica y social y en demandas de un Pacto Social y una nueva Constitución.

La lucha de los chilenos la empezaron los jóvenes. En las primeras horas, el presidente Sebastián Piñera dijo que se trataba de una “guerra” auspiciada por un “enemigo poderoso” y tiró a los carabineros a las calles. Después, ante la magnitud del estallido popular, Piñera pidió perdón y admitió que a las elites chilenas les ha faltado sensibilidad y visión para captar la desazón de las mayorías atropelladas por un modelo económico que privilegió las privatizaciones y la riqueza concentrada en unas pocas manos, mientras el grueso del país, como ha dicho la novelista Isabel Allende, vive al “crédito” con salarios y pensiones que no alcanzan a asegurarle un nivel de vida digno.

Igual o peor pasa en el resto de América Latina, y Colombia no es un paraíso excepcional.  Hasta cuándo nuestras masas empobrecidas (o aplazadas como dice el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández) podrán aguantar. En nuestro país, aun los que trabajan tienen enormes dificultades para vivir bien. Se imaginan las penalidades de quienes sufren la informalidad y el desempleo. 

Cierro con la estremecida Bolivia. A pesar de que a Evo Morales se le reconocen sus éxitos económicos, fiscales y sociales, se va porque halló una gran resistencia en un sector que se oponía a su eternización presidencial.  Casi 14 años en el poder era mucho. Y un cuarto mandato era inaceptable desde la óptica de la alternación democrática. En mi modesta opinión, Evo debió hacer lo de Cristina Fernández en Argentina: cederle el remo a otro líder de su movimiento político.

@HoracioBrieva

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Más Columnas de Opinión

Yamid Amat Serna

Las otras voces

Él llevaba en sus tenazas y en sus ojos, y ella en su cola y su mirada, la delicadeza de las fibras más íntimas, las que componen el mágico tejido de una conversación. Recordaron en mí, la palabra y su poder, la inquietud y su atención, la

Leer
Horacio Brieva

Los contralores de Cambio Radical

Jesús María Acevedo Magaldi, un mocetón de exuberantes títulos universitarios pero de ética precaria, fue escogido en una sesión del Concejo llena de dulzones ditirambos para él. Por su hoja de vida votaron hasta los concejales de la “opo

Leer
Álvaro De la Espriella

La improvisación

El significado más acertado puede decirse de su aparición de pronto, sin avisar, cuando no hay manera de prepararse para recibir lo que lo que llega.

La historia humana está llena en cada quien, de estos fenómenos que por lo general

Leer
Alfredo Sabbagh

Lo absurdo

Indignación desechable y dientes de leche. A la hora de la verdad, en las urnas, volverá a ganar la cómoda flojera y el ciclo comenzará de nuevo; tal cual la serie “Dark”. La ficción se ve en calzas prietas para alcanzar la realidad, porq

Leer
Ver más Columnas de Opinión
La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web