Están las madres viudas, por ejemplo. Mujeres que no solo tuvieron que aprender a criar en medio del duelo, sino también a reconstruir una identidad emocional después de perder a su compañero de vida. Muchas desarrollan una mezcla compleja entre fortaleza y agotamiento emocional.
Colombia no está para disputas de ego. Está para decisiones de altura. Duele verlo. Duele verlos atrincherados en sus egos, cuando el país necesita puentes y no trincheras.
Un país que convive todos los días con el dolor inevitablemente cambia. A veces se endurece, a veces se cansa, a veces se desconecta. No porque no le importe, sino porque no sabe cómo sostener emocionalmente lo que vive de manera repetida.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, vale la pena nombrar estas violencias invisibles que no dejan moretones en la piel, pero sí cicatrices en la autoestima. El ghosting afecta mayoritariamente a mujeres y refleja modelos relacionales donde el hombre evade, manipula o se retira sin asumir impacto emocional.
Barranquilla vive como baila: con el cuerpo entero, con el corazón abierto, con el alma y con esa mezcla única de sabrosura y coraje que solo entiende quien ha aprendido a levantarse sin perder la sonrisa.
Tal vez este año no necesite más promesas, sino más honestidad. Menos metas desconectadas y más decisiones posibles. Menos autoengaño y más coherencia entre lo que queremos y lo que estamos dispuestos a cuidar, interna y colectivamente.
Abrir el 2026 con gratitud no es un gesto ingenuo ni romántico. Es una decisión consciente de salud mental, humildad y crecimiento personal. Las personas agradecidas no viven ancladas al pasado, pero tampoco lo niegan. Caminan más ligeras porque no cargan cuentas pendientes con la vida.
En este Día Nacional del Psicólogo priorizo una actitud: escucharnos sin prejuicios y atrevernos a cambiar. Colombia sigue en terapia, pero mientras haya ganas de sanar, el pronóstico sigue siendo favorable.
Llegar a octubre y no ver concretados planes o sueños no significa que el año esté perdido. Aún hay espacio para revisar, ajustar metas y retomar el rumbo con energía renovada. No mires estos meses restantes como “el último chance”, sino como tierra abonada donde pueden germinar ideas y decisiones que estaban en reposo.
De cara a esta fecha simbólica, el llamado no es a rechazar las expresiones de afecto hacia otros, sino a equilibrarlas con un amor sano hacia nosotros mismos. Porque difícilmente podremos ofrecer amistad genuina o un amor sólido si nuestra relación interna está quebrada.