No es un día de celebración, es un día triste escogido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1982 como el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión para reconocer el sufrimiento de los niños en todo el mundo que son víctimas de maltratos físicos, emocionales y mentales. Se originó en respuesta al enorme número de niños palestinos y libaneses que resultaron víctimas de los actos de agresión durante la Guerra del Líbano y la crisis en la región. La ONU busca reafirmar su compromiso de proteger los derechos de los menores y salvaguardarlos.

Basta con revisar las cifras oficiales acerca de niños y adolescentes en Colombia para reconocer que el número de víctimas de violencia diaria son más que preocupantes y que ya no hay que considerar conflictos bélicos como la causa principal sino que se ha extendido a los hogares. En este país el número de menores víctimas de violencia de todo tipo es de 100 diarios, siendo la violencia sexual, la negligencia y el maltrato físico las principales modalidades registradas para menores entre 6 y 17 años.

En cuanto a la violencia sexual está registrada como el primer delito contra los niños y niñas, siendo reportados anualmente entre 14.000 y 20.000 a nivel nacional. En cuanto a la violencia intrafamiliar, que agrupa maltrato físico, psicológico y abandono, la mayor cantidad de procesos por restitución de derechos se presenta en menores de 12 a 17 años, seguidos por el grupo de 6 a 12 años. Las ciudades con mayor número de registros históricos y procesos de protección son Bogotá, Medellín, Cali, Villavicencio y Barranquilla.

Las cifras en mi consulta son inaceptables en cuanto a violencia sexual contra niños y adolescentes, lo cual puedo resumir en una frase dolorosa: una semana “floja” implica 1 a 2 menores abusados (as) sexualmente; una semana “promedio” entre 5 y 9. No es muy agradable iniciar la consulta con estos casos para empezar el día.

Me permito a una aclaración cuando se habla de violencia intrafamiliar porque el término hace pensar en que hay un serio conflicto que señala a todos como maltratadores cuando, en realidad, lo que hay es un esposo-padre maltratador contra la esposa y los hijos. En esta ciudad es altísima la negligencia económica. De tal manera que el término intrafamiliar resulta un eufemismo que distrae la atención y no señala al verdadero victimario.

Espero que este 4 de junio represente una reflexión sobre un tema sobre el cual no hay intervención de parte del gobierno nacional o locales, a pesar de la urgencia que esto implica para considerarnos una sociedad que cuida a sus menores.

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