Entre 2019 y 2024, el Sistema Penal Acusatorio en esta ciudad pasó de tramitar 206.897 casos a 428.435. El incremento acumulado es del 107%. Esta dramática realidad es la de un enfermo que requiere atención preferencial. Son cifras contundentes. No indicios nebulosos.
La justicia penal en el Distrito Judicial de Barranquilla padece una congestión estructural debido a una continua y cada vez mayor acumulación de procesos que ingresan a un sistema desbordado, cuya energía institucional se diluye en la gestión de un inventario masivo (un océano de expedientes) que impide la celeridad y la descongestión.
Este constante aumento de las noticias criminales genera una presión descomunal al Sistema Penal Acusatorio, que en 2019 logró evacuar el 17% del inventario de procesos y en 2024 llegó a un mínimo histórico del 5,5%. El inventario final pasó del 83% al 94,5%. Vayamos al detalle: la tasa de evacuación parcial pasó del 55% en 2019 al 27% en 2024 y la tasa de evacuación total pasó del 17% en 2019 al 5,5% en 2024, lo que quiere decir que casi el 95% del inventario no pudo ser evacuado. Y asómbrense: en 2024, de ese 5,5% concluido (23.513 casos del inventario de 428.435), el 82,3% (19.360 casos) fue archivado por la Fiscalía, un 14,3% (3.361 casos) terminó en sentencia y un 3,4% (792 casos) concluyó por otras causas. Este bajísimo índice de resolución demuestra que la justicia penal en Barranquilla no está dando una respuesta contundente a la conflictividad social y a la problemática de violencia criminal.
No podemos seguir ignorando el deterioro de la capacidad operativa del Sistema Penal Acusatorio en Barranquilla. Hay que actuar. Es un tema que debería estar en el primer plano de las preocupaciones públicas, porque el colapso operativo de este sistema nos afecta y concierne a todos. Para esta columna me apoyé en unos estudios muy serios de la Fundación Protransparencia.
¿Qué hacer? Se requiere más presupuesto para aumentar fiscales y despachos penales, e invertir en infraestructura y en tecnología. Hay que crear juzgados provisionales de descongestión. Hay que mejorar la capacidad de gestión en calidad de la Fiscalía y los despachos penales. Hay que fortalecer la investigación criminal. Hay que expandir la justicia restaurativa para disminuir la carga al Sistema Penal Acusatorio. Hay que ampliar la cobertura carcelaria para reducir el hacinamiento actual. Y es esencial, por supuesto, que Barranquilla promueva una reforma integral a la política criminal del Estado orientada a darle prioridad a la lucha contra las bandas que ponen en riesgo la paz urbana y la seguridad ciudadana.
@HoracioBrieva








