Cada día que pasa se va diluyendo el temor de que Petro invente algún recurso o arme algún caos para bloquear las elecciones, de tal manera que pueda continuar al mando del país, es decir, atornillado hasta quién sabe cuándo. Faltando sólo nueve días, se vuelve improbable tal evento, así que todo indica que el proceso continuará normalmente. Las variopintas encuestas pronostican que Cepeda, el candidato del continuismo, será puntero en el favor de los votantes, seguido por Abelardo y por Paloma, quienes compiten por llegar a segunda vuelta, ya que las mismas encuestas señalan que ninguno de los tres alcanzará el cincuenta por ciento más uno de los votos, para elegirse en primera vuelta.
Paloma Valencia ha sido una excelente congresista, y ha ejercido frontalmente su oposición al gobierno petrista. Empero, una cosa es una cosa, pues como candidata presidencial hubiera sido bastante mejor María Fernanda Cabal. Muchos aseguran que fue un error de los muchos que últimamente se han achacado al expresidente Uribe, a quien nadie le discute su inmejorable labor en la dirección del estado, pero últimamente se le cuentan varios desaciertos políticos. No se sabe bien si la escogencia de Oviedo como candidato vicepresidencial tuvo la bendición de Uribe, pero se cree que fue por la buena votación que obtuvo en la pasada encuesta, o sea, fue escogido buscando sumar votos, y no por afinidad de criterio con el uribismo.
El caso es que, no se sabe si por influencia de Oviedo o por una mal entendida posición de neutralidad, Paloma ha equivocado al adversario, que no es Abelardo, sino Cepeda. En su desorientación se ha enfocado contra el tigre, y ha ignorado a Cepeda, tácitamente acepta que no trabaja por quedar de primera, sino de segunda. Porque Cepeda, pese a todas sus limitaciones mentales y sus antecedentes guerrilleros, no se esfuerza mucho, se siente ganador. Pero ellos sí están haciendo sus mayores esfuerzos por derrotar a sus contendores, y por alcanzar la presidencia desde ya, pretensión cada vez más improbable, porque sabido es que el endoso en elecciones unipersonales, alcaldes, gobernadores, presidente, no es cosa fácil, pues la gente escoge más emocionalmente que por disciplina.
Por ello, el Caribe esta vez debe actuar monolítico, nada de veleidades, que si Paloma, que si ningún otro. Emocionados, todos a una vayamos a elegir presidente propio, a no repetir el error de desechar la oportunidad de que nos gobierne uno de nosotros. Tenemos al ‘Tigre’ a punto de imponerse, y está en nuestras manos movilizarse a las urnas para lograrlo.
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