¡Así es! Soy colombiano pero también barranquillero. Quiero lo mejor para nuestro país, pero también para nuestra ciudad. Y como creo que lo mejor para Colombia también lo será para Barranquilla, obviamente votaré por ese candidato que muy seguramente enderezará el hoy torcido rumbo que le ha dado Petro al país, pero así mismo, que favorecerá de manera especial a nuestra ciudad, departamento y región. Barranquilla, haciendo el Distrito un gran esfuerzo, ha avanzado mucho en pocos años, pero con un decidido apoyo del gobierno central lograría un desarrollo fuera de serie.

Por lo anterior considero mi deber como buen barranquillero hacer conocer mi opinión en estos momentos en los que el futuro de nuestro país, y en gran medida el de nuestra ciudad, se encuentran en tan grave riesgo. En el caso de Colombia una equivocada elección puede convertirnos en una segunda Venezuela, o peor aún que nuestro hermano y sufrido país porque a diferencia de Chávez, que fue un militar, o de Maduro que fue un chofer de bus, Iván Cepeda ha sido un aliado fiel de la guerrilla, también porque Cepeda es un comunista adoctrinado en la Bulgaria de la URSS y en Cuba, guardando odio y rencor por lo sucedido a su padre, lo cual lo muestra más peligroso que Petro.

Todos sabemos que hoy hay tres candidatos punteando en las encuestas, Cepeda, el de la izquierda radical apoyado por el actual gobierno, y dos de oposición, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, y que el enemigo de la democracia a derrotar es Cepeda. Con Paloma o con Abelardo se salvaría la democracia, pero cada uno de estos ofrece un estilo de gobernar distinto, siendo respetable la decisión de todos y cada uno de los votantes. Yo además de preferir sin titubeos lo que propone Abelardo para enderezar el país, tal como hoy lo destaco en el título de esta columna, votaré a la Presidencia pensando también en lo más conveniente para la costa y para Barranquilla. Porque Abelardo es un caribe orgulloso de sus raíces costeñas, que ama a nuestra ciudad y que muy seguramente procurará nivelar las inversiones nacionales para acortar el muy injusto atraso en el que ha mantenido el poder central desde siempre a este sector del país.

Hoy por primera vez la costa cuenta con un candidato que ha logrado despertar a nivel nacional un fervor enorme sin necesidad de apoyos políticos y de ninguna índole, que expresa su posición y propuestas sin el acartonado léxico de los políticos tradicionales sino con la muy desparpajada y franca manera de hacerlo los de esta costa. Resulta inconcebible que de acuerdo a encuestas, Abelardo logre más respaldo en el interior del país que en su Caribe natal. Invito a mis coterráneos a apoyarlo, y así: ¡Firmes por la Patria! ¡Firmes por la costa! y ¡Firmes por Barranquilla!