Estamos a sólo un mes de las elecciones presidenciales, en las que el país se juega su permanencia en el sistema democrático, o va a caer en la autocracia, método de gobierno al que fácil se puede entrar, pero la salida es impredeciblemente larga. Ejemplos hay varios en el continente y en el mundo. Así que la gente tiene que salir a votar masivamente, para evitar un daño sempiterno. Estamos también a poco más de tres meses para que termine el período presidencial de Petro que, si no fuera por la intervención de Trump, el riesgo sería que se cumpliera su anhelo de permanecer en el poder quién sabe hasta cuándo. Menos mal que los gringos lo llamaron a puyengue, y burlarse de ellos podría traer consecuencias impredecibles.
Todo indica que habrá, entonces, elecciones presidenciales y que, como dice Renowitzky, gracias a la asesoría de la Machado se está montando un estricto control a las votaciones, ya sabemos de lo que son capaces los petristas en materia de fraudes, aunque es mucho el daño que pueden hacer en estos tres meses que les queda de gobierno.
Las tales encuestas tienen al país estresado, pero tenemos claro cuán susceptibles son las encuestas, y cuán tendenciosas pueden llegar a ser. Circula un meme que lo recuerda: Cuando el plebiscito, en 2016, con toda la influencia gubernamental que aplicó el detestable Santos, la predicción era que el SÍ se imponía por más de 18 puntos porcentuales, pero el NO lo barrió; en 2018 garantizaban que Vargas Lleras era ganador indiscutible, pero el tipo ni siquiera llegó a la segunda vuelta; y que en 2022 Fico derrotaría a todos, pero nada. O sea, las encuestas señalan según el sol que más le alumbre. Hoy sostienen que Cepeda ganará, vaya usted a saber qué hay detrás de tal predicción.
Los adversarios de Cepeda serían Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella. Paloma es una buena candidata, pero Uribe la embarró bloqueando a la Cabal, mucho más aguerrida y adherida al tenor uribista. Y Paloma puso de vicepresidente al tipo Oviedo, que ni fú ni fá, nada que ver con el uribismo. La campaña presidencial de Cepeda tiene dos terribles adversarios: Gustavo Petro, y él mismo. Es que Cepeda es un pésimo candidato. “Más carisma tiene una momia”, sostienen que dijo algún candidato. Lee sus discursos, no envía ningún mensaje claro, de pronto porque sabe que sería peor.
No le comamos cuentos a las encuestas. Aunque por aquí somos homofóbicos. En el Caribe todos cerraremos filas para elegir al tigre, y haremos que gane en primera vuelta.
rzabarainm@hotmail.com


