El “efecto teflón” es una metáfora que se utiliza para describir la capacidad de una persona, líder o situación para evitar que sus fracasos, críticas, problemas o escándalos le afecten, haciendo que “resbalen” sin causarle daño duradero; se aplica a líderes, especialmente políticos, que mantienen altos niveles de aprobación a pesar de su pobre desempeño y las crisis permanentes que generan como gobernantes.

Eso es lo que está ocurriendo actualmente en Colombia con el presidente de la República y su candidato Cepeda. A pesar de que estamos ante el gobierno más corrupto que ha existido en la historia reciente del país, en el que cada día aflora un nuevo y más grande escándalo, su nivel de aprobación es absurdamente alto, según los resultados de las encuestas.

En nuestro país está ocurriendo lo ilógico: se está apoyando políticamente el fracaso gubernamental en estos cuatro años, cuando debe ocurrir lo contrario, como sucedería en cualquier otro país; es decir, el castigo político. Las medidas populistas no deben ser suficientes.

El estruendoso fracaso de la llamada “paz total”, reconocido por el mismo presidente, y de la cual el candidato Cepeda ha sido su ideólogo, tampoco ha tenido efectos en la imagen política y electoral de ambos.

La escalada de violencia registrada hace pocos días en el suroccidente del país, como había ocurrido en el Catatumbo, en Antioquia y en otras regiones, con triste saldo de muchos muertos (más de 20 en el último ataque con explosivos ocurrido en Cajibío, Cauca), heridos y destrucción de infraestructura vial e instalaciones militares y de policía, tampoco ha tenido efectos políticos en ellos. El presidente Petro cínicamente se atrevió a decir en una alocución televisada que “no hay un caos de seguridad como se anuncia en los medios”. Una enorme desfachatez, que tampoco incide en su imagen.

Por su parte, el candidato Cepeda manifestó que “pueden ser atribuidas al interés político de sus adversarios electorales en la actual campaña”.

El mal desempeño gubernamental también incluye otros frentes importantes del manejo del Estado: el manejo de la economía, la crisis fiscal, la destrucción del sistema de salud, el pésimo manejo del sector minero energético, los ataques permanentes a la institucionalidad, etc., etc.

Solo la unión de los colombianos, que quieren el bien del país, puede hacer que el teflón deje de seguir siendo dañino para nuestra democracia, así como se descubrió que no era saludable para el organismo humano al calentarse.

@AELopezP