Hace algunos meses esta misma columna comentó el tema que hoy día nos permitimos participar a nuestros lectores. Se trata de un interrogante elemental: ¿Por qué el gobierno nacional no ha podido enfrentar y vencer a la guerrilla colombiana si tiene a su favor todas las posibilidades e instrumentos militares para ello? Intentamos ampliar el concepto: Desde hace años las Fuerzas Armadas del país, Ejército, Aviación y Armada Nacional con más de cien mil efectivos humanos, tienen los tanques, fusiles, cañones, revólveres, pistolas, granadas, ametralladoras, autos de guerra blindados, motocicletas, drones, radios, aviones especializados, cañones, paracaidistas, lanchas armadas, armamento secreto, radios, personal humano altamente calificado con oficiales de altas especializaciones bélicas, transporte, medios domésticos y presupuesto económicamente amplio, para enfrentar a una guerrilla que se alimenta del narcotráfico y el delito en general?
Por que si los militares tienen casi siempre claramente localizados a estos grupos guerrilleros que sumados no pasan de treinta mil hombres mientras nuestras Fuerzas son tres veces más numerosas y preparadas? Prácticamente nuestras Fuerzas Armadas conocen los sitios exactos donde se encuentra el delito, donde habitan, donde secuestran, donde aniquilan seres humanos, donde reclutan. ¿Qué pasa entonces de esta inoperancia, pasividad, se podría decir que indiferencia ante el aumento del delito y la monstruosidad de la criminalidad frecuente que no respeta sexo femenino ni menores de edad? ¿Dónde está la respuesta? ¿Cuál es el verdadero motivo? Se especula políticamente, subrayamos el término, que todo se debe a órdenes superiores, desde las expresadas por el Presidente de turno porque es una situación de años hasta la posible comodidad de evitar confrontaciones militares. ¿Quién tiene la razón? ¿Dónde está el secreto? Esto es una pregunta que no ha tenido respuesta concreta ante el país asombrado. Se argumenta ensayos e intentos de una pacificación por arreglos, convenios, pactos, compromisos de paz. ¿Acaso no se asesinan los inocentes cuando dizque ya se han firmado estatutos de paz llamados de diferentes nombres?
El público más atrevido, esa opinión pública que siempre acierta porque es más perspicaz que otras multitudes, afirma públicamente que no les conviene que se acaben las guerras ni los intentos de paz porque entonces se termina igualmente la sociedad con el narcotráfico que suspendería los millonarios ingresos de los participantes. ¿Será cierto? Este gobierno ha emitido alguna vez algún comunicado condenando estas conjeturas? ¿Por qué no lo hizo o lo hace ahora? Entonces, ¿sí habrá una respuesta escondida?


