En la Eliminatoria al Mundial le convirtió dos goles de cabeza a Brasil en Barranquilla para darle la victoria a la selección Colombia por primera vez ante los pentacampeones en este torneo. Le regaló al fútbol una extraordinaria aventura individual en la que desairó a cuatro defensas argentinos con gol incluido ante la campeona del mundo en su propio feudo, también en la Eliminatoria. Le convirtió dos goles al PSG en Champions. Le anotó al Manchester City. Y en cuartos de final de la actual Champions consiguió los dos goles determinantes en los triunfos de su equipo, el Bayern Múnich, ante el todo poderoso y siempre candidato al título, el Real Madrid. El dos a uno ganador en Madrid y el 3 a 3 en Múnich que alcanzaba para el paso a la semifinal lo tuvieron a él como protagonista.

El protagonista de estos logros es Luis Díaz, el mejor futbolista colombiano en la actualidad. Y lo es no solo porque le aporta al fútbol de la élite su velocidad, su capacidad para desequilibrar. No solo lo es porque físicamente despliega un altísimo ritmo para atacar y para defender. No solo lo es porque al equipo que llega se adapta rápidamente y se integra dentro y fuera del campo. No solo lo es porque su disciplina y compromiso profesional esté demostrado. No solo lo es porque ahora se lleva mucho mejor con la definición. Es por todo eso, claro que sí, pero adicionalmente, es porque tiene el carácter para responder en las situaciones más apremiantes, aquellas que definen algo muy importante. Aquellas en las que se pone a prueba el sistema nervioso a full. Aquellas en las que el rival goza de un gran prestigio e historia ganadora. Aquellas en las que todos, los técnicos, jugadores, hinchas transfieren todas sus esperanzas de éxitos en la calidad y mentalidad ganadora de esa clase de jugadores. Como lo es Lucho. Y que ante el Real Madrid, lo hizo otra vez.