¿Has puesto a prueba tu fe? ¿Honras tu iglesia en los días sagrados? ¿Asistes al templo para renovar tu confesión? En medio del descanso, la fiesta, los viajes o el asueto, es necesario alimentar la creencia. Aquello en lo que crees define tus principios, moldea tus valores y muestra tu personalidad. Somos lo que creemos, hacemos, preferimos, confesamos y demostramos.
Creer es un asunto de convicción. Tus ideas pueden ser realidad. Sueña y créelo. Negar es la cúspide de la duda. Si se cuestiona la fe en el momento de la devoción, se estará intentando alcanzar la escala más alta de la incertidumbre, apartándose de la búsqueda de la verdad. Lo cierto no está divorciado de lo que crees. Entre más seguro estés, la confianza estimulará tus creencias: Siempre hay una oportunidad para recuperar la esperanza.
La superficialidad es el espejo habitual de la ausencia de razón. Sin profundidad lo esencial se convierte en pasajero de un viaje perdido con un rumbo desconocido. Procura que aquello en lo que crees siempre tenga la guía necesaria para crecer, avanzar, prosperar y amplificarse. Reúnete con quienes comparten tus creencias, asiste al ceremonial y honra a tus líderes. Ser fiel implica valorar lo que tienes para estimar lo que lograrás.
La fe es el alma de la política, espíritu de la mística, cuerpo de la doctrina y el corazón de la devoción. Toda forma de adoración está anclada en el misterio provocado por la conciencia del amor. Quien ama se vuelve radicalmente fanático de lo que estima sin que necesariamente la pasión se aísle de la razón. Vive intensamente, siente y no dejes de creer, para que tu fe adquiera el punto más alto que requiere tu vida: Sin fe no existe el amor.
‘Fenopausa’ es la suspensión, detención, aplazamiento, olvido o rechazo temporal de los criterios orientadores de las creencias definidoras de la identidad, para apartarse de los lugares de encuentro o los sitios sagrados donde se debe cultivar la espiritualidad. Es el triunfo de la oscuridad en los días de la luz. La reducción del dogma a causa del relativismo. La confusión de la alegría por el desinterés espiritual y la ausencia de reflexión.
Disminuir la intensidad de la pasión provoca apatía, indiferencia, estancamiento y desenfoque. No permitas que el afán o la parálisis te inviten a despreciar el tiempo en el que se evoca la mayor gesta de la libertad, el triunfo sobre la muerte y la más grande demostración de la sabiduría universal inspirada por el amor.
¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Él resucitó. Jesús de Nazaret. El Hijo de Dios espera por ti. Medita, ora, ve y adora, para que no te gane más la Fenopausa.
@JulioCesarHT








