Creo que la vida personal de los escritores es tediosa. ¿Era aburrido García Márquez? El Cid Campeador, Bogotá
Nunca lo conocí; ni de vista. Según sus camaradas, García Márquez era afable, amigo devoto y nada aburrido. Por lo común, las vidas de los escritores carecen de aventuras, de hazañas y de cosas interesantes (no obstante, menciono a tres que sí las experimentaron: Joseph Conrad, Jack London y Ernest Hemingway). Muchos escritores tienden a no ser testigos de acontecimientos significativos, y en apariencia sus vidas son apacibles, elementales, por lo cual a los biógrafos no les queda otro recurso que inmiscuirse en sus almas, en sus psiques, donde sí hierven muchas cosas, donde pueden verse las contradicciones, las neurosis, lo excepcional; deben entrometerse en sus almas, reitero, para ver qué ocurre allí y luego, sí, plasmarlo en un libro. Sin embargo, en su caso, García Márquez fue signado por la diosa Fortuna, pues, además de talento literario, esa diosa, a él, que también era periodista, le concedió la oportunidad de estar presente en varios acontecimientos históricos de su época, de los que algunos de los más antiguos son estos: en 1948, en Bogotá, estuvo a pocos metros de donde cayó Gaitán cuando lo asesinaron; en Caracas, en 1958, vinculado a la revista Momento, vivió los últimos días de la dictadura de Pérez Jiménez; experimentó de cerca, en 1960, la revolución cubana recién nacida; cuando la invasión de Playa Girón, en 1961, era corresponsal en Nueva York de Prensa Latina, en fin… Además, algo de su vida que podría implicar curiosidad o interés fue la privación de su visa de Estados Unidos desde la década de los sesenta hasta la de los noventa, cuando se la renovó el presidente Bill Clinton, que había declarado que su novela favorita era Cien años de soledad; y cuando salió exiliado de Colombia para México en 1981, durante el gobierno de Turbay. A propósito de esto último, es anecdótico que en ese momento la embajadora del país azteca en Colombia ostentaba el apodo con que se conocía al escritor colombiano (con las letras homófonas ‘b’ y ‘v’ trocadas), y, además, dentro de un nombre largo y llamativo: María Antonieta Sánchez-Gavito y Piña.
¿‘Cháchara’ puede usarse en una conversación “supuestamente elevada”? Al respecto, un “sabio” me ‘corrigió amistosamente’… UP, B/quilla
‘Cháchara’ no es incorrección, sino una palabra universal del español. El etimólogo Joan Corominas dice que deriva del italiano chiàcchiera, que se pronuncia /kiákkiera/, y significa ‘conversación sin objeto y por mero pasatiempo’.
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