En tiempos de incertidumbre, la reciente encuesta de percepción ciudadana “Barranquilla Cómo Vamos” arroja una luz de esperanza que ratifica a la capital del Atlántico como un excelente lugar para vivir. Los datos demuestran que, frente a los constantes desafíos, los ciudadanos mantienen una inquebrantable resiliencia y un profundo amor por su territorio.
Las cifras son contundentes y constituyen el principal argumento para atraer inversión y posicionar a la ciudad: un 87,44% de los encuestados afirma sentirse orgulloso de Barranquilla, mientras que un 85,08% se declara satisfecho con ella como lugar para habitar. Asimismo, la expectativa hacia el futuro sigue siendo un motor vital; el 74,99% considera que las cosas van por buen camino y un 52,94% confía en la prosperidad económica venidera. Este arraigo es fundamental para proyectar a Barranquilla como un terreno inspirador donde los grandes proyectos sí se materializan.
Sin embargo, como habitantes y artífices del propio destino, construir la ciudad que se anhela y merece exige no cegarse ante la realidad. Proyectar a la ciudad no implica ignorar los problemas. La misma encuesta revela preocupaciones legítimas que frenan el bienestar integral: un 34,75% de los ciudadanos siente que es difícil encontrar trabajo y, más doloroso aún, un 14,4% reportó que en sus hogares hubo restricciones alimentarias porque no había suficientes alimentos.
A este panorama social se suma un desafío crítico en materia de seguridad. Si bien hay un ambiente general de tranquilidad, existe una creciente alerta ciudadana frente a delitos que atemorizan al sector productivo y residencial, como la extorsión. Este fenómeno se agrava debido a una profunda desconfianza institucional, evidenciada en el 65,8% de las víctimas que deciden no denunciar los delitos, convencidas de que el aparato de justicia no les brindará una solución real.
El optimismo ciudadano es, sin duda, una gran riqueza de Barranquilla y la herramienta clave para vender sus bondades al mundo. No obstante, para que el crecimiento sea verdaderamente sostenible, la invitación a las autoridades parte por recibir con absoluta humildad las oportunidades de mejora que señala la voz de la ciudadanía. Solo atendiendo estos reclamos, mitigando la extorsión, fomentando la empleabilidad y restaurando la confianza institucional, se podrá honrar el orgullo de sus habitantes y consolidar una ciudad equitativa y próspera.
- Directora Ejecutiva Lonja de Propiedad Raíz de Barranquilla


