Fraternidad, altruismo, apoyo, compañerismo, ayuda, hermandad, son algunos de los sinónimos de la palabra solidaridad, que define una virtud sustancial. Este término tiene su raíz etimológica en el latín soliditas que alude a la calidad de sólido, de estar unido o hacer parte de algo. Este significado evolucionó a una definición jurídica que expresaba la adhesión circunstancial a la causa o empresa de otro.
En la Edad Media, el término también se asoció a la caridad propuesta por el cristianismo. De su acepción legal y religiosa evolucionó, durante la Ilustración, al francés solidarité, con la connotación y aplicación a la sociedad: si un ciudadano sufre alguna calamidad, los demás se ven afectados y que el destino del otro debe ser del interés fraterno mío. Esta transición se le atribuye al filósofo y político francés Pierre Lerroux, quien lo citaba como un deber y, al tiempo, una virtud social, una responsabilidad con los demás.
Más allá de sus acepciones, la solidaridad es uno de los valores humanos más importantes, es una virtud fundamental y un don que enriquece el alma al sensibilizar a la persona hacia las necesidades de sus congéneres, al compadecerse de sus adversidades y brindarles respaldo material, espiritual y emocional. Como otros valores, ser solidario actúa como un beneficio de doble vía: no solamente se ayuda a quien lo necesita, sino que también impacta al dador, al enaltecer su espíritu e, incluso, generarle empatía y felicidad.
Ese valor humano esencial se vio desplegado por los colombianos en medio de la emergencia humanitaria que se vive en 25 del total de los 30 municipios del departamento de Córdoba, a causa de las graves inundaciones que se registran desde finales de enero y afectan a más de 80.000 familias. Por esto, las autoridades mantienen en alerta roja las cuencas de los ríos San Jorge y Sinú. En buena hora, la solidaridad floreció y nos hemos movilizado para ofrecerles ayuda a nuestros conciudadanos que tanto la necesitan, como es el caso de la Universidad Simón Bolívar, a través de su Facultad de Ciencias de la Salud, y entidades aliadas, al trasladar, durante varios días, al municipio de San Pelayo una brigada integrada por 50 profesionales y estudiantes de diferentes especialidades médicas que atendieron a cientos de personas de varios municipios y corregimientos con necesidades médicas a raíz de esta inundación.
No podemos esperar a que ocurran tragedias para activar nuestro sentido solidario; el apoyo desinteresado a los demás debe ser inherente a nuestros valores personales y forma de ser.
@Rector_Unisimon


