Una de las propuestas más sugestivas del reciente Festival Internacional de Cine de Berlín fue In a Whisper, escrita y dirigida por Leyla Bouzid, cineasta tunecina radicada en Francia. Se trata de su tercer largometraje, después de As I Open My Eyes (2015), presentado en la Giornata degli Autori de Venecia, y A Tale of Love and Desire (2021), clausura de la Semana de la Crítica en Cannes. Con esta nueva obra, Bouzid confirma una mirada precisa sobre los conflictos íntimos atravesados por tensiones culturales, políticas y generacionales.

Lilia (Eya Bouteraa) vuelve a Túnez para asistir al funeral de su tío Daly, hermano de su madre. El retorno la enfrenta a parientes que desconocen su vida independiente en París y, al mismo tiempo, despierta memorias de infancia que creía apaciguadas. Llega acompañada por su pareja, Alice (Marion Barbeau), a quien instala en un hotel; la relación permanece oculta ante un entorno que no admitiría esa verdad. El temor a la reacción de Wahida (Hiam Abbass), su madre, revela una paradoja, habiendo sido ella la voz más comprensiva respecto al hermano fallecido, cuya muerte continúa bajo investigación en un contexto donde la homosexualidad sigue penalizada.

Las reuniones alrededor del duelo, atravesadas por sospechas y murmuraciones, desentierran secretos guardados durante años. Lo que apenas se insinuaba comienza a pronunciarse con mayor firmeza. No solo se esclarece la vida del ausente; también Lilia descubre la dimensión de sus propios silencios. Para evitar el deshonor, la familia ha aceptado concesiones que traicionan deseos y afectos, sacrificando autenticidad en nombre de la apariencia. Cada conversación evidencia el peso de normas sociales que dictan conductas y restringen libertades.

Pasado y presente confluyen mientras la protagonista se reconoce en la figura del tío, cuya memoria funciona como espejo y advertencia. Bouzid retrata una sociedad sostenida por convenciones rígidas, donde la identidad se tolera únicamente en la penumbra. La puesta en escena expone miradas esquivas y silencios densos que dicen más que cualquier declaración explícita. Se destaca el vínculo materno, construido con matices y contradicciones, exponiendo la valentía requerida para aceptar en carne propia aquello que se defiende en abstracto. La evolución de ambas mujeres resulta verosímil y conmovedora, sin estridencias ni sentimentalismo.

La directora logra sumergirnos en las emociones de los personajes de forma convincente. In a Whisper no grita su denuncia, la deja crecer, casi imperceptible, hasta que el murmullo se convierte en afirmación.

@GiselaSavdie