En 2025 Barranquilla registró, según cifras del gremio constructor Camacol, un crecimiento del 58,4% en las ventas de vivienda social nueva (VIP y VIS) frente a 2024, muy por encima del promedio nacional (12,4%). La diferencia no fue casualidad: mientras el gobierno nacional se quedó sin recursos para subsidios tras el aumento del gasto público, la ciudad decidió invertir en su gente. Ese contraste coincide directamente con Mi Techo Propio, el programa del alcalde Alejandro Char que destinó $265.000 millones para 10.000 subsidios dirigidos a familias de ingresos bajos y medios que buscan acceder a su primera vivienda, el mayor esfuerzo de subsidios de vivienda local en la historia de Barranquilla, reactivando la confianza del mercado y dinamizando el sector constructor.
El programa fue diseñado para dar resultados rápidos. En marzo de 2024 se abrieron inscripciones y en pocas semanas las constructoras ya tramitaban subsidios para compradores. El esquema permitió sumar apoyos: cada familia podía combinar ingresos propios con subsidios distritales y nacionales. En tiempo récord comenzaron las adjudicaciones, demostrando eficiencia administrativa y liderazgo local enfocado en resolver un problema real: el acceso a vivienda.
El contraste con el panorama nacional es evidente. En 2025 miles de familias quedaron sin subsidios estatales y el mercado de vivienda social se desplomó en el país. Barranquilla fue la excepción. Mientras las principales ciudades del país apenas intentaban recuperarse en vivienda social, aquí las ventas de vivienda social crecían con fuerza gracias a la continuidad de los subsidios locales. Esa diferencia explica por qué el dinamismo del sector se mantuvo en Barranquilla pese al difícil contexto nacional.
Los críticos repiten que Char solo invierte en cemento. La realidad demuestra lo contrario. Destinar $265 mil millones a vivienda popular es una apuesta social directa. Cada subsidio entregado significa una familia que deja de pagar arriendo, gana estabilidad y mejora su calidad de vida. Es una oportunidad real para que miles de hogares tengan casa propia y vivan mejor.
Más que una cifra, lo que muestran estos resultados es una tendencia: Barranquilla sigue marcando la pauta nacional. Lo ha hecho en salud, educación e infraestructura, y ahora también en vivienda social. No es un hecho aislado, sino un modelo de gestión que prioriza a la gente. Por eso la ciudad no solo crece: lidera. Y ese liderazgo la mantiene, sin duda, a otro nivel.
@roqueyidi








