A poco menos de 15 días se cumple la primera contienda electoral para elegir el nuevo Congreso de la República donde compiten 2107 candidatos para la Cámara de Representantes de los cuales saldrían 188 y de 1.124 para el Senado que sólo ganarían 108. Los demás, poco a poco van cogiendo rumbo al río Cauca para llegar al Magdalena y terminar en Bocas de Ceniza de Barranquilla, el mayor cementerio del mundo, producto de los errores de la campaña electoral de unos candidatos que se apartaron del Salmo Isaías 5:20: “Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo”.

En esta primera batalla del 8 de marzo ganan los más habilidosos y los que saben moverse entre las cuerdas de la telaraña del poder político y pierden los que tomaron decisiones desafortunadas cuyos errores se pagan caro y con IVA. En efecto, toda acción tiene su reacción según la tercera ley de Newton.

Por ejemplo, quienes demandaron el decreto del gobierno Petro, que incrementó el salario mínimo creyeron que le estaban dando un duro golpe a la izquierda, pero no contaron con el desenlace final que produjo la desafortunada e inoportuna decisión del Consejo de Estado, con un fallo que pudo haberse publicado después de la jornada electoral. No había afán, tampoco era de vida o muerte, en el desarrollo normal de un proceso de nulidad de un acto administrativo. Su impacto en la dinámica electoral significa un golpe a la derecha de unos 500.000 votos menos. El Consejo de Estado pudo haber actuado con la prudencia que menciona la canción de Dolcey Gutierrez, famosa en el carnaval de Barranquilla, cuando en un atraco la víctima le dice a los delincuentes armados: No, no de maten, déjenme gozar, mátenme si quieren después del carnaval.

El 8 de marzo es una fecha de mucha importancia para la actividad política no sólo por la integración del nuevo Congreso de la República sino sobre el resultado de las consultas internas para escoger candidatos presidenciales cuyo ambiente no es totalmente claro, pues puede surgir una nueva alternativa que ofrezca un camino intermedio entre el candidato de la extrema izquierda y el de la extrema derecha.

Es oportuno recordar lo que dijo Gorvachov en su Perestroika: “la política es el arte de lo posible. Más allá de los límites de lo posible comienza la improvisación”. Es decir, quienes hacen política deben diseñar un proyecto serio y viable. Con menos ego, menos envidia, menos soberbia y mucha humildad.

@FcuelloDuarte