El Carnaval está muy vivo. Durante estos primeros dos días de su edición 2026, Barranquilla ha demostrado nuevamente que es poseedora de un gran patrimonio cultural, cuyo reconocimiento traspasa las fronteras del Caribe y del país y que, además del gozo, la alegría y la expresión folclórica, se ha constituido en el mayor motor de sus empresas creativas y un importante renglón económico de la ciudad.
Los disfraces, comparsas y danzas tradicionales que, con gran esfuerzo se han conservado durante décadas, inundaron calles, parques y plazas, manteniendo vivas esas manifestaciones autóctonas en las cuales reside la esencia carnestoléndica. Los niños, a quienes pudimos ver en los festejos de los colegios y en su desfile oficial, no solo se lucieron, sino que ratificaron que el legado cultural seguirá indemne por mucho tiempo. El ánimo fiestero y alegre también se vive entre las decenas de miles de propios y visitantes que salen a las calles con multicolores disfraces alegóricos a la fiesta.
Nuestro patrimonio conserva la heredad de la trietnia derivada de la colonización, con las costumbres europeas, los rituales africanos y las tradiciones festivas indígenas. Desde finales del siglo XIX, se sumaron también los aportes de los migrantes que se radicaron aquí trayendo consigo un valioso acervo cultural. Igualmente, se nutrió de las festividades de los municipios de las riberas de los ríos Magdalena, Sinú y Cesar, y ha ido incluyendo creaciones modernas influenciadas por la evolución cultural.
Hoy, lunes de Carnaval, se llevan a cabo la vistosa y siempre impactante Gran Parada de Comparsas que presenta, a lo largo del Cumbiódromo de la Vía 40, un desfile de cientos de grupos folclóricos de tradición y de fantasía. Así mismo, la elección de la Reina Popular del Carnaval, en la Plaza de la Paz, y el Encuentro de Comedias, en el parque Almendra, además de la Carnavalada, en el parque Sagrado Corazón; el desfile Salvaguarda, por la calle 84 y el Sur Quilla Fest, en la calle 54 entre carreras 35 y 37.
Para mañana está previsto el cierre con broche de oro de la festividad con el Carnaval de la calle 84, la Conquista del Carnaval, la Carnavalada y el Desfile de Joselito, en el barrio Abajo, donde se oirá de nuevo el grito de “¡ay, Jose!”, en el entierro de este personaje que representa el final de la fiesta y, al tiempo, marca el punto de partida de la venidera. Démosle alegre sepultura a Joselito Carnaval y un recochero pésame a sus viudas.
¡Ay Jose! ¿Por qué nos abandonas?!... El año próximo, sin falta, nos vemos.


