Polidoro Plata, mi padre, fue un naturalista de crianza y vocación, que dirigió durante 40 años, ad honorem, el vivero de la Sociedad de Mejoras Públicas (SMP) de Barranquilla. En ese lapso se regalaron allí cientos de miles de arbolitos de especies florecientes, en especial robles rosados, acacias rojas y amarillas, orgullo de la India y lluvia de oro. Primero era en latas de galletas o aceite, que no todos mis lectores recordarán. Cada arbolito bien sembrado a cambio de otra lata vacía para sembrar uno nuevo; más tarde las latas fueron remplazadas por bolsitas plásticas.
En el vivero había pájaros, loros y otras especies menores. Un día don Polo resolvió donar un jaguar hembra, “Pepa” le puso de nombre, y de sobrenombre “la tigresa tuerta”, porque unos campesinos de Zambrano, Bolívar, la cazaron y en la refriega perdió un ojo y luego la metieron en una estrecha jaula. Él se conmovió, la compró y la trajo al patio de nuestra casa. Don Roberto Puyana, a la sazón presidente de la SMP, se solidarizó y aceptó a Pepa como la primera especie mayor del zoológico, que nació con ella. Años después, bajo la dirección de Roberto Tinoco, el zoo terminó por desplazar el vivero al tanque del Recreo de las EPM, que siguió bajo la responsabilidad de la SMP y su jardinero vitalicio.
El evento más importante del año se llamaba Operación Primavera, que consistía en conseguir prestado o alquilado por varios días un camión, llenar su plataforma de arbolitos y salir con un megáfono por las calles a canjear árboles por latas o bolsas. Tarea ésa en que con frecuencia sus hijos y niños amigos participábamos. En palabras de mi hermana Sara Elena: “Como entregábamos arbolitos tan pequeños de solo unos 40 cm. … y se llamaba Operación Primavera yo le dije: “papi, no tienen flores, no es Primavera” y él contestó: “no es hoy… es mañana cuando yo no esté por aquí pero sí en el paisaje”. Tal cual, ahora es una realidad, Barranquilla está divina y él en el paisaje.”
Más que por su evocación, o por natural orgullo filial, me ilusiona esta historia como inspiración para nuevas generaciones y me recuerda una estrofa de un poeta argentino coetáneo de él, que invita a eso: “Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después, como si nada. Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria, pues sabe, que a la vuelta de la esquina, hay gente que es así, tan necesaria.”
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