Este mundo moderno es muy curioso, pues casi todo lo que nos han vendido como renovables no son más que un nuevo eslabón en la cadena de consumo de los combustibles fósiles. El problema es que el cuento nos lo creímos todos (o quizás algunos si sabían, pero les servía más que creyéramos que el cuento era cierto), desde los activistas ambientales más radicales que han logrado captar financiación que de otra forma fueran inimaginables hasta millones de políticos que se dedicaron a hacer campaña con la victimización del medio ambiente y el fin del mundo.
Quiero hacer una aclaración, no soy negacionista del cambio climático (porque cuando uno habla de estos temas lo primero que hace el radicalismo es tildarte de algo para quitar credibilidad), soy geólogo, conozco la evolución geológica de nuestro planeta, imposible negar la variabilidad climática que ha vivido, vive y seguirá viviendo nuestro planeta. Pero, debemos aceptar que planteamos una solución errónea a un gran problema que vive la humanidad, las energías verdes y la electrificación del transporte no son renovables y no nos alejan de los combustibles fósiles, al contrario (y espero equivocarme) nos hacen más dependientes de ellos.
Para entenderlo mejor, hemos evaluado la transformación de algunos de los minerales que se utilizan para fabricar las baterías de los vehículos eléctricos, en este caso el litio, aluminio, cobalto, manganeso, níquel y cobre. Los minerales que usamos en nuestros equipos los encontramos en las rocas formando compuestos con otros elementos químicos y para poder aprovecharlas debemos hacerle un proceso industrial de separación y purificación.
Estos procesos son intensivos en el consumo de energía, por ejemplo, el aluminio se encuentra en la naturaleza principalmente en la roca bauxita, esta se debe transformar en alúmina, aquí se usa gas en el proceso. Posteriormente, la alúmina se debe purificar, para lo cual uso carbón en la separación y mucha energía que vienen de termoeléctricas principalmente a carbón y/o gas para calentar hornos a casi 1000 grados centígrados y obtener aluminio puro. Este proceso en términos generales es similar al de los demás minerales y son todos muy intensivos en energía, lo curioso es que esta energía proviene de carbón en más del 65 % de los procesos.
Miremos entonces los consumos aproximados de carbón para refinar 1 tonelada de mineral necesario para fabricar baterías de carros eléctricos: Refinar 1 tonelada de litio requiere 1.5 toneladas de carbón; 1 ton de aluminio = 6.4 ton de carbón; 1 ton de manganeso = 1.9 ton de carbón; 1 ton de cobalto = 1.36 ton de carbón; 1 ton de níquel = 1.4 ton de carbón; y 1 ton de cobre = 0.35 ton de carbón.
De aquí a mí me salen dos conclusiones, la primera es que los trabajadores de las minas del carbón en el país, solo con su actividad (extraer carbón) ya están aportando a la transición energética más que los políticos del país, ya que sin carbón no se fabrica la infraestructura que se requiere para “descarbonizar”, el problema es que están aportando a la transición energética de los países a los que le vendemos el carbón. La segunda es que nuestra región tiene una oportunidad de oro al tener carbón, podríamos ser el clúster de industrialización de todo Latinoamérica y ahí si aportaríamos a la transición en Colombia, generando empleo de calidad y creciendo la economía del país. Lo que necesitamos son políticos con más visión que ansias de poder.
*Director Observatorio de Transición Energética del Caribe OTEC – Universidad Areandina.
@amatzuluaga01


