Todo indica que La alegría de leer ha desaparecido del pénsum educativo. Igualmente que, al parecer, ha perdido su importancia aquella materia denominada Comprensión lectora. O que el poder político obnubila, vuelve inherente la soberbia, y esta logra que se olviden o se ignoren tan básicas enseñanzas. Es lo que se podría colegir de los últimos acontecimientos.
Donald Trump envió a Maduro toda suerte de mensajes de advertencia, y el dictador no los supo leer, o no les comprendió su dimensión. O se confundió equiparando los talantes de los últimos presidentes gringos.
Nadie le advirtió que hay una distancia cósmica entre aquel John F. Kennedy y el actual Donald Trump. Ni que este no tiene ninguna afinidad con Biden. Enceguecido por la soberbia, Maduro llegó hasta el extremo de retarlo y, ahí lo vimos, apabullado y encanado, pagando todo el daño que causó.
Igual está ocurriendo con Petro. Son muchos y de variado tenor los mensajes de Trump, no solo de advertencia, sino hasta abiertas amenazas. Pero Petro también lo reta. Para nada le sirvió el ejemplo en Venezuela.
En su desvarío, no entiende que los gringos se pueden dar el lujo de también entrar aquí y llevárselo sin que ocurra nada internacionalmente. En lo de Venezuela se le puede acusar de interés en el petróleo, pero aquí le queda limpia la excusa del narcotráfico.
Así como Santos, con su ego desmedido y su afán de obtener como fuere el Nobel de Paz, fue el culpable de todo lo que hoy nos ocurre, Kennedy lo fue del desastre en que se convirtió la región.
Santos, de pronto acomplejado con Uribe, desbarató lo que este había logrado en materia de seguridad y manejo de la guerrilla, les dio todas las gabelas a los armados ilegales, se dedicó a consensuar con ellos, olvidó lo de la “mano firme”, y por ello estamos como estamos. Kennedy, obnubilado por su figura de estrella de cine, dejó que se instalara un enclave comunista a tiro de piedra de Miami y, claro, desde Cuba se extendió una especie de comunismo caribe que estaba llegando a extremos, y que Trump frenará.
¡Ojo, Petro! Trump te tiene en la mira. No está dispuesto a permitir que en la región se extienda ni el virus comunista ni la tendencia autocrática. Tampoco los excesos.
Así que mejor que desistas de tu intención de perpetuarte en el poder evitando elecciones, y ni siquiera forzando la elección de tu candidato, que lo es también de la narcoguerrilla. Si continúan decretando desvaríos, si se pasan de piña, ya sabemos que tenemos respaldo. Solo tenemos que al unísono pedir: ¡Yankees, come home!
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