Nunca he sido aficionado a los videojuegos o actividades parecidas, pero he visto cómo se han ido desenvolviendo con los años y los niveles que han alcanzado al punto de tener una altísima demanda, especialmente en niños y adolescentes, y también adultos, quienes los juegan desde la adolescencia.
Es innegable al día de hoy que esos juegos han tenido una influencia marcada en las tres últimas generaciones, un poco más de 50 años desde 1972, cuando se creó el Atari, en muchos casos un tipo de influencia negativa que llevó a serios trastornos de conducta que llegaron a la consulta médica especializada por el nivel de compromiso mental que algunos presentaron.
Por esta razón, en mayo de 2019 la Organización Mundial de la Salud declaró la adicción a los videojuegos como una enfermedad mental, es descrita como un trastorno de conducta que afecta de manera significativa la vida personal, social, escolar o laboral, debido a la pérdida de control sobre los videojuegos, priorizándolos sobre otras actividades diarias y continuando con el uso a pesar de las consecuencias negativas. Entró en vigor para su uso en 2022. Los angloparlantes la identifican como “Gaming disorder”.
De los superhéroes de los 70 de juegos “ingenuos” hasta cierto punto, pasamos a unos personajes que ya no tienen ese carácter de salvadores del mundo y se convirtieron en combatientes del mundo cuyo fin es destruir, matar, incendiar, arrasar en luchas desmedidas contra rivales igual de destructores y dañinos. Eso cambió radicalmente la consulta de psicólogos y psiquiatras infantiles al recibir padres desesperados por las conductas violentas de sus hijos después de ver ese tipo de videojuegos.
Pero no estoy diciendo nada nuevo, se ha escrito bastante al respecto. Lo que me tiene preocupado es la información de los colegios con respecto al vocabulario sexualizado que muestran alumnas entre 8 y 10 años, con expresiones que sólo manejan adultos, como referirse al coito como “el delicioso”. Lo relevante es que, al revisar en cada una de estas niñas las posibles influencias para este léxico, sale a relucir el videojuego Roblox como una constante. Varios padres me han informado en consulta que les han llamado la atención ciertos temas en el chat de su hijo, han intervenido en la conversación y han descubierto que del otro lado de la línea hay un adulto pretendiendo pasar como niño para luego manipularlos y obtener de ellos cualquier cosa relacionada con la sexualidad.
En español: Padres de familia, pellízquense y abran el ojo, vigilen o prohíban ese juego Roblox a sus hijos, del otro lado de la línea puede haber un pedófilo.
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