El Heraldo
Jorge con una foto de su hermano mayor, Luis Andrés.
EL HERALDO
Colombia

La larga lucha de la familia Colmenares

Víctimas cuentan cómo lidian con el fallo tras seis años de ires y venires.

La entrada de la casa de los Colmenares está destruida. Las rejas están por el suelo, rodeadas de escombros. Esta semana fueron absueltas Laura Moreno y Jessy Quintero, al igual que fue absuelto Carlos Cárdenas tres años atrás. Ha sido derrotada la familia guajira una vez más tras seis años y tres meses de ir y venir de los juzgados y los despachos de la Fiscalía. En la sala, además, ya no están los cuadros alegres de los instrumentos vallenatos en tono medio onírico que había antes. Pero ahora, su derrota más terrible, la pérdida de Luis Andrés, es al mismo tiempo su más fuerte triunfo, el triunfo de la lucha, el triunfo de luchar unidos, por la verdad, por la justicia, por ellos mismos.

Es un viernes. La casa de los Colmenares se quedó vacía. Luis Alonso, el padre, está de viaje dando cátedra en una universidad en Cali; la madre, Oneida, atribulada como está desde que conoció el fallo, descansa. Y Jorge, el hermano menor, regresando de un ajetreado día en la Facultad de Derecho de la Universidad del Rosario, atiende a EL HERALDO luego de una muy dura semana para la familia.

La absolución, una sorpresa

“Para nosotros fue una sorpresa que las absolvieran, porque luego de todo lo que mostró la Fiscalía y la juez determina que es un simple accidente, pero apelaremos y esperaremos a ver si los magistrados piensan lo mismo”, dice en claro desafío al fallo de la jueza 11 de conocimiento de Bogotá, Paula Astrid Jiménez, a quien el laureado abogado de la defensa, Jaime Granados, calificó como “valiente”. El estudiante villanuevero de abogacía reprocha a ella casi que un ‘copy - paste’: “Esa juez lo que hizo fue coger los alegatos de la defensa y pegarlos en su fallo”.

No obstante, la declaratoria de inocencia ha sido celebrada por reconocidos opinadores jurídicos, quienes consideran que la Fiscalía no aportó pruebas contundentes de que hubiera, en efecto, un acto criminal en el comentado caso Colmenares, quizá el proceso judicial más sonado del último lustro en Colombia.

Para el hermano menor de la de la víctima, la situación resulta un imposible: que Luis Andrés, que estudiaba dos carreras, que era monitor del colegio y de la universidad, que era un estudiante brillante, saliera de la fiesta borracho, se comiera un perro, y de un momento a otro empezara a correr como loco y se cayera en un caño que conocía perfectamente porque, además, quedaba a pocas cuadras del colegio donde estudió.

“Nunca, porque yo conocía a mi hermano y sé cómo era él cuando se tomaba unos tragos, todo esto es una mentira. Él, cuando tomaba, si se excedía, se quedaba dormido, pero no se portaba como loco y tampoco se encontraron restos del perro caliente en el estómago. Él era tranquilo, noble, estudioso, sabía resolver sus conflictos de manera pacífica. Mi padre, mi madre y yo sabemos que ese de quien hablan la juez y la defensa no es él”, afirma sin titubear.

Bomberos, Duque y Fiscalía: ¿errores?

La jueza Jiménez, con mano dura, ordenó investigar a los bomberos porque asegura que no buscaron bien en la madrugada bajo el túnel del caño y por eso no encontraron a Colmenares ahí. También a Máximo Duque, perito forense de la Fiscalía, porque afirma que en su procedimiento le causó más fracturas a la víctima: y regaña también la togada a la Fiscalía por, dice, esconder evidencias y cambiar los hechos de la acusación en los alegatos.

“La defensa le pidió a la juez que le compulsara copias a los bomberos, a Máximo Duque y que se revisara la medida correccional a mi papá (por haber hablado con los medios del caso cuando se lo habían prohibido). La jueza hizo lo que la defensa le pidió, y si no es porque la defensa retira la solicitud de que investigaran a mi papá, como veo las cosas, también mi papá en estos momentos estuviera procesado”, advierte, negándose a creer lo que acaba de contar mientras mueve la cabeza.

En su opinión, los bomberos “ingresaron en la mañana y no lo encontraron, y en la noche sí: ellos hicieron lo que debían hacer”; Duque “es un forense totalmente profesional, fue director de Medicina Legal, es un experto en eso”.

Sin embargo, admite que en cuanto a las falencias del ente acusador: “No tuvimos un fiscal constante que llevara el proceso desde la imputación, pasaron alrededor de cinco fiscales de tanto la Unidad de Vida, como de la Corte Suprema, como del Tribunal Superior, y eso pudo causar debilidad, pero todos los fiscales hicieron un excelente aporte”.

“No han podido comprar a los colombianos”

“Este proceso está totalmente inundado de corrupción de parte de las implicadas, porque todos saben el poder y el dinero que tienen. No puedo decir que le entregaron dinero a la juez porque no tengo las pruebas de eso pero sé que ellos han manchado de corrupción el proceso de mi hermano”, asevera sin ambages.

Y frente a las denuncias de la defensa, acerca de que hay matoneo en las redes sociales contra las acusadas y que de que hay amenazas, incluyendo las que vendrían desde su padre, para con Moreno y Quintero, lo que les impidió, según los abogados, asistir a las diligencias de lectura de fallo, por razones de seguridad, Jorge tiene también otra mirada.

“En las redes sociales lo que hacen es apoyarnos. Otra cosa es que nos matan a un ser querido y en la defensa quieren que les pidamos disculpas y que los colombianos se queden callados y les rindan pleitesía. Entonces, al ver que no pueden comprar a todos los colombianos, si no lo llaman matoneo, lo llaman amenazas. Pero no pueden comprar a los colombianos como compran a la justicia”, sentencia.

Desde su perspectiva, el resumen de lo que pasó con su hermano sería este: “Es un homicidio pasional, pasional en el momento en que le despierta celos a Carlos Cárdenas, por las cualidades que mi hermano tenía; pero tampoco Laura soporta el rechazo y que mi hermano, al darse cuenta del lío en que se iba a meter, le dijera que ya no quería estar con ella, porque ella estaba acostumbrada a que todo pasara como ella quería; y también que estuvo mi hermano rodeado de malos amigos y de 12 judas que lo acompañaron esa noche que, cuando él los necesito, lo dejaron solo”.

Apoyo entre los tres

Para los Colmenares muchas cosas han cambiado. No solo el hecho de que su vida ahora se mueva entre despachos de la Fiscalía y salas de audiencia, sino que además han ganado una notoriedad pública que nunca quisieron o, al menos, no a este costo trágico y doloroso.

“Para todos ha sido duro, quisiéramos otra Navidad, otro cumpleaños con él. Cada quien ha intentado suplir el vacío. También sabemos que somos el símbolo de una familia y muchos se identifican con nosotros e intentamos balancear el proceso de mi hermano con nuestra vida y al mismo tiempo queremos dar buen ejemplo a los colombianos”, cuenta, y agrega, “en momentos de tristeza cada quien intenta apoyar al otro”.

De igual forma, hay nuevas rutinas ahora en su vida familiar, rutinas de conmemoración, y de, si se quiere, reparación del daño: “los 31 de octubre los tres vamos a Villanueva al cementerio, a visitar a mi hermano, y ese mismo día regresamos a Bogotá para conmemorar lo que pasó en el Parque El Virrey”.

Y a Jorge, particularmente, lo que pasó le mostró un poco el camino, lo que quería ser, y lo que quería hacer: justicia.

“Mi hermano me insistía en que estudiara derecho, y cuando se inició el proceso, me di cuenta que era el derecho (…). El lunes –el día de la absolución– ya no creía en la justicia, pero después de pensarlo me di cuenta de que si no creía yo, que soy de las nuevas generaciones, entonces quién. (…) Tristemente mi práctica fue el caso de mi hermano, y a veces da impotencia el hecho de que a uno le enseñan una justicia muy bonita, pero en realidad es otra cosa muy distinta”, concluye.

La entrada de la casa de los Colmenares está destruida, pero no durará mucho tiempo así. Ya están instalando una nueva reja, más fuerte, más segura, con mejor semblante, para seguir defendiéndose, para resguardarse, para seguir en la lucha.

Esto opinan neurocirujanos sobre el fallo de la jueza Paula Astrid Jiménez

A raíz de lo que plantea el fallo absolutorio en el caso Colmenares frente a una de las pruebas reinas de la Fiscalía, que es la de las siete fracturas en la cara del joven guajiro, EL HERALDO consultó a expertos para conocer sus miradas sobre la posibilidad de que un solo golpe hubiera causado las demás lesiones, además, todas situadas en la cara.

En la sentencia de la jueza 11 de Conocimiento de Bogotá, Paula Astrid Jiménez, se lee que “a este despacho no le quedan dudas de que los golpes de Colmenares obedecen a una caída”, y citando lo expuesto por el perito de la defensa, el español Miguel Botella, aseguró que un solo golpe contra el caño le produjo a Luis Andrés Colmenares las demás fracturas: “la energía del golpe se disemina y produce las demás fracturas en el cráneo”. 

Así las cosas, el golpe fuerte y que habría dejado inconsciente a Colmenares le produjo una fractura frontoparietal, que es al lado derecho y arriba de la cabeza, y las otras heridas que hallaron Medicina Legal y el perito de la Fiscalía, Máximo Duque.

Este diario habló al respecto con el neurocirujano Édgar Ordóñez Mora, especialista en neurocirugía de la Fundación Universitaria de las Ciencias de la Salud y el también neurocirujano Remberto Burgos de la Espriella, miembro de la Academia Nacional de Medicina, expresidente de la Asociación Colombiana de Neurocirugía, presidente honorario de la Federación Latinoamericana de la especialidad y profesor de la Federación Mundial del ramo.

La primera pregunta formulada a los expertos es si un solo golpe en el cráneo puede ocasionar otras fracturas. Para Ordóñez “es posible, no tanto el trauma en la parte del hueso, del cráneo, sino en el cerebro, el contenido del cráneo. Uno puede golpearse en la región frontal y por contragolpe lesionarse del lado contrario, por el concepto de caja sellada. Se golpea uno en la región frontal izquierda y resulta también con un golpe en la región frontal derecha, es decir de un lado o de otro, sin que haya fractura de hueso, independiente de que haya o no fractura”. Burgos ve que “es una pregunta muy complicada porque la respuesta es ambigua: si yo tengo un instrumento contundente, en otras palabras, un martillo, e impacto el cráneo, yo tengo el sitio de fractura en el sitio que recibe el impacto, porque el cráneo es un cascarón que protege el cerebro y el sitio del impacto el vector es absolutamente vertical. Ese vector de fuerza el cráneo lo que hace es que lo diluye y se produce la fractura: si yo impacto la región parietal y el paciente recibe de contragolpe contra el piso un golpe en la región contralateral, yo puedo tener la fractura del impacto y la doble fractura por el sitio del contragolpe”.

“Es inexplicable que un solo golpe en la cabeza cause los otros golpes en la cara”, añadió.

Ordóñez, al ser preguntado sobre qué tan probable es que el golpe en el parietal, es decir, en la cabeza arriba, le haya causado al estudiante villanuevero las otras lesiones en las cejas, órbitas de los ojos, nariz, maxilares y paladar, responde: “es posible que haya sido de un solo golpe pero para esa descripción de lesiones puede ser por golpes múltiples, es decir, que no haya sido solo una caída o una atropellada sino que haya tenido también una golpiza”.

Burgos, a su vez, señala: “lo que llama la atención es eso: el macizo facial es una gran protector, cuando una persona tiene este tipo de fracturas sobre el macizo facial, el impacto que llega al cerebro está totalmente debilitado, porque el macizo facial es un conglomerado de huesos que protege también la parte frontal de los impactos que el cerebro sufre. Me llama la atención que tiene muchas heridas a nivel del arco superficial, sobre la órbita, etcétera. O sea, como si este muchacho se hubiera impactado de frente o lo hubieran impactado de frente”.

Y a la pregunta de si, a su manera de ver, este trazo de lesiones se produjo por uno o varios golpes, concluye Burgos de la Espriella: “es que allí se describen dos vectores: uno parietal, y eso es arriba en el cráneo, y otro en la cara, en el macizo facial, entonces cómo explico yo un solo golpe que me coja la cara y que luego me coja la región lateral del cráneo. Muy difícil”.

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