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En la rendición de cuentas que adelanta este martes la Fiscalía, en medio de panel ‘Nuevas lecturas de la justicia a la seguridad ciudadana’, la fiscal Luz Adriana Camargo, el ministro de Justicia Jorge Iván Cuervo y el director de la Policía, general William Rincón, entre otros importantes actores de la justicia en el país, plantearon en diálogo con la directora de EL HERALDO, Erika Fontalvo, los retos que afronta Colombia en torno a la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos en los territorios.

“Qué importante convocar la visión de los territorios en este panel e insistir en la necesidad de dar una mirada distinta al paradigma de la justicia en Colombia. La ciudadanía en los territorios reclama resultados para recuperar confianza y quizás en ello radica la importancia del trabajo de la Fiscalía para transformar una lógica reactiva centrada en la captura en flagrancia a una estrategia más integral de desactivar las grandes estructuras criminales de Colombia y que sitúe a las víctimas en el centro”, indicó Fontalvo Galofre.

“Alcaldes y gobernadores reclaman acción de la justicia, tanto del Gobierno como de la Fiscalía y de la Policía. Y es importante el cómo comunicar, porque si ustedes no comunican lo que hacen otros dirán lo que no hacen, y la desinformación le hace mucho daño a la justicia y a otros escenarios del debate público”, cuestionó la directora de este diario.

Al respecto, la fiscal Camargo señaló que “a cualquier ciudadano le alarma cuando le contamos que de las capturas en flagrancia el 95% quedan en libertad, hicimos un estudio desde las cifras para entenderlas, y la conclusión es que es apenas natural que la Policía haga aprehensiones en las ciudades grandes como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, y la verdad es que la mayoría de las libertades las otorga la Fiscalía porque en la mayoría de los casos se trata de delitos menores, por ejemplo lesiones personales que no tienen incapacidad de más de 30 días y en que la pena será muy pequeña, o porte de estupefacientes o hurto”.

Esto, advirtió, “no es un fracaso de la Policía ni de la Fiscalía, y el reto es trabajar lo estructural, porque hay organizaciones criminales que también están en ciudades para instrumentalizar en temas de hurto o estupefacientes”.

Entre tanto, el ministro Cuervo sostuvo que “la clave del problema es la articulación de lo institucional: el principio constitucional dice que la libertad es la regla general, que el juicio continúa y es posible que más adelante haya una condena. En lo que uno ve de las demandas de la Alcaldía de Barranquilla y de Bogotá en este último tiempo sobre el tema de la flagrancia, hay que dejar de ver que la libertad se traduce automáticamente en impunidad, y hay que desagregar las cifras porque por ejemplo en el delito de homicidio son casi el 50% los casos donde se dicta la medida de aseguramiento, y creo que la lógica de ir tras las organizaciones no aplica para todos los delitos, por ejemplo en el feminicidio tenemos que ir caso a caso, y también en el caso del ciudadano al que le hurtan el celular”.

Por ello, concluye, “tiene que haber confluencia en tres tipos de políticas: la política criminal porque hay que modificar el Código Penal, las políticas de seguridad porque a los políticos les gusta decir voten por mí que yo voy a meter a la cárcel a todo el mundo y eso no es posible, y tercero la política penitenciaria porque en Colombia hay 110 mil personas privadas de la libertad, 50 mil en domiciliaria y unas 18 mil con brazalete, y si todas las capturas se transformaran en privación de la libertad no alcanzarían las cárceles, habría que triplicarlas y eso es un enorme costo fiscal”.

Y el general Rincón propuso: “Tenemos que tener una mirada extensiva y no mirar solo el resultado sino la causa, de dónde sale tanto joven criminal. La Policía captura a unas 200 mil personas al año y hoy en día las cárceles tienen 110 mil detenidos y están al 100% llenas, y la Policía tiene 20 mil en las estaciones cuidándolos como centro penitenciario, por eso no es solo mirar al policía, a la Fiscalía o al juez, sino mirar cómo estamos educando a nuestros hijos y si es que tenemos los fines del Estado completos en todos los rincones del país para que cada joven tenga el mínimo vital para desarrollarse como persona de bien”.