Entre pancartas de protesta y feligreses que levantaban su voz con cantos religiosos, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) llevó a cabo el pasado jueves el desalojo de la Iglesia Vida Abundante del antiguo inmueble de Titos Bolos, ubicado en el norte de Barranquilla.
La diligencia, que fue adelantada por “ocupación irregular” del predio y mora en los cánones de arrendamiento, no se surtió como un simple trámite, y desencadenó un enfrentamiento directo entre la congregación religiosa y la SAE durante varias horas.
Posteriormente, la entidad del Gobierno logró ingresar a uno de los locales del edificio, en el cual funcionaba una cafetería y donde se logró delimitar el conflicto meramente a los representantes legales en el lugar.
Durante estas reuniones hizo presencia el director regional de la SAE, Jaime Avendaño; delegaciones de la Personería Distrital de Barranquilla, la Procuraduría y algunos pastores y abogados de la comunidad.
Mientras tanto, a las afueras, el plantón de los miembros de la iglesia era custodiado por miembros de la fuerza pública y el Ejército Nacional.
Al respecto, el abogado Fernando Rodríguez contó que “la situación escaló a tal punto que se está ejerciendo a la fuerza y sin notificación individual a la congregación”.
Recalcó que “la Iglesia ha estado por más de 20 años en el predio y se ha encargado del mantenimiento del mismo con más de $2 mil millones, cuando eso era responsabilidad de las autoridades”.
Por su parte, los directivos de la SAE resaltaron en su discurso que “tenemos toda la competencia para proceder con el desalojo del inmueble, amparado en la decisión de algunos jueces y la mora en los arriendos”.
De igual manera, en la lectura de la orden de desalojo se dio a conocer que el procedimiento también hace parte de un proceso de comercialización para evitar su “detrimento patrimonial”.
Cabe recordar que, según la entidad, la deuda acumulada por concepto de cánones de arrendamiento supera los $2.227 millones, recursos que actualmente son objeto de acciones judiciales para su recuperación en favor del Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (FRISCO).

El desenlace final
En medio de las reuniones que se desarrollaron entre los representantes legales de la iglesia y la SAE, la fuerza pública y entes de control frenaron por un lapso de tiempo la diligencia de desalojo ante la falta de un acta administrativa oficial para justificar la “ocupación irregular” de la congregación religiosa en el antiguo inmueble de Titos Bolos.
Según indicaron los representantes legales de la iglesia a esta casa editorial, las entidades garantes en el proceso de desalojo solicitaron a la Sociedad de Activos Especiales la orden de un juez para proceder con el trámite, pero no se presentaron dichos documentos.
Sin embargo, lo que parecía ser una luz de esperanza al final del túnel no hizo más que avivar las tensiones en el interior de las instalaciones. De esta manera, varias comitivas de la SAE comenzaron a recorrer otras partes del inmueble que no estaban en posesión de iglesia, como la antigua bolera, el parqueadero y las zonas comunes.
Tras el paso de las horas, la discusión llegó a su punto final cuando los directivos de la SAE, con el acta de desalojo firmada, procedieron a realizar el inventario de los cuatro locales ocupados por la comunidad religiosa.
Algunos feligreses lograron ingresar al inmueble para sacar mobiliario de la iglesia y objetos personales.
Sumado a esto, tres camiones se utilizaron para movilizar algunos elementos como equipos de sonido y atriles, sillas y muebles.
Cabe resaltar que, al cierre de esta edición, los representantes legales de la Iglesia Vida Abundante todavía no habían firmado el acta de desalojo, a la espera de una especie de “salvavidas” judicial para recuperar el control del inmueble.

La subasta del predio sigue firme
La empresa Activos por Colombia reiteró que el proceso de comercialización del inmueble avanza conforme a la ley, garantizando el respeto por las decisiones judiciales y el debido proceso para la subasta del bien.
Dicho esto, esta casa periodística pudo conocer que hasta el momento se han presentado dos oferentes para la compra del predio. Sin embargo, la subasta oficial tendrá lugar el próximo 28 y 29 de mayo.
El precio del local ronda los $14 mil millones.














