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Desde las calles de Barranquilla la percepción que hay sobre la situación de la seguridad a nivel general es clara y contundente: hace falta mano dura contra la extorsión y mayor vigilancia en los diferentes barrios de la ciudad.

Durante un recorrido que llevó a EL HERALDO por varios sectores, se pudo constatar que estas son necesidades urgentes que no dan espera y que muchos ciudadanos tienen la esperanza de que el próximo presidente de la nación pueda atenderlas efectivamente durante los próximos años.

En el caso de Cleotilde Núñez, es de vital importancia volver a caminar seguro por los barrios sin necesidad de preocuparse por un posible atraco o sicariato.

“Es un peligro salir en estos momentos a cualquier lado, porque ya no se sabe si uno va a regresar a la casa sano y salvo. Se ha visto últimamente mucha muerte, atracos y hace falta una mano dura a nivel nacional que combata esos delitos. El gran problema que se tiene que atacar para evitar esto es el microtráfico, porque va creando más bandidos desde la juventud y los parques”, comentó.

De igual manera, Jorge Remolina apuntó que el candidato presidencial que quiera ganar las elecciones tiene que convencer a la gente con un programa de seguridad detallado.

“He visto a la mayoría de candidatos que no hablan de seguridad y que dentro de los principales contendientes hay uno que está punteando y no tiene un plan claro sobre qué hacer para mejorar la situación en el país en cuanto a seguridad, yo creo que el pueblo tiene que unirse en torno a eso y escoger lo más sensato para tener tranquilidad”, dijo.

Agregó, además, que “esto no tiene nada que ver con la ideología política, hay que ver propuestas en seguridad porque si siguen las muertes y el terrorismo no habrá más país”.

Mario Cuello, residente de la ciudad, aseguró también que “es preocupante lo que sucede en varios barrios de Barranquilla y el Atlántico, nunca se había visto algo así en lo que concierne a atracos, ya uno no se puede ni sentar en la puerta de su casa como antes. Esto no es solo aquí en la Costa, es una conversación que hay que tener a nivel general”.

Mientras tanto Graciela Efro, otra ciudadana barranquillera, contó cuáles son las propuestas en seguridad que más le llaman la atención a la hora de escoger su voto a la presidencia.

“En algún momento desde las alcaldías se habló de sacar el Ejército a las calles, yo creo que el próximo presidente tiene que pensar en esto, no solo en las ciudades capitales, hasta en los pueblos y zonas rurales se tiene que acorralar al bandido como sea y a la fuerza”, indicó.

A su turno, Walter Gutierrez reconoció que el ciudadano se siente desprotegido en las calles ante los delincuentes.

“Ahora cualquiera tiene un arma, ya uno no se puede pelear o decirle algo a alguien porque te pegan un tiro, y desde esas prácticas empieza la idea de la criminalidad porque se sienten imparables, comienzan a traficar drogas, atracar y luego se unen a una organización o banda delincuencial”, aseveró.

Propuestas claras

Frente a las problemáticas en la capital del Atlántico hacen falta más hechos y menos promesas vacías. De acuerdo con Nurys Tejera, habitante de Baranoa, el nuevo paso que debe dar un jefe de estado en Colombia es reformar la fuerza pública para infundir respeto y temor a los bandidos.

“Se pueden poner policías en cada esquina, pero eso no soluciona el problema de ninguna manera. Hay mucha corrupción e intereses comprometidos, falta cambiar el sistema que tenemos para premiar a los héroes y no los bandidos, que sea más rentable hacer el bien que el mal”, confirmó.

Con respecto a esto, Sebastián López, emprendedor local, fue enfático en que una reforma a la justicia que cambie las leyes puede generar una reducción de la criminalidad.

“Las leyes brindan mucho beneficio al bandido. Atrapan a uno y a la semana está libre y vuelve a atracar o matar, pero si se pone todo el peso de la ley con 50 o 60 años de cárcel van a tomar en serio lo que hacen y van tomar lección sobre lo que es bueno y malo. El próximo presidente tiene que lograr acuerdos con el Senado para pasar un proyecto de este tipo”, recalcó.

ArchivoUna reforma a la fuerza pública es una de las propuestas que se le pide al nuevo presidente de Colombia en los próximos años.

La bandera de la paz

A pocas semanas de cambiar el mando presidencial, la bandera de la paz se convierte en un incentivo político para muchos votantes en las diferentes ciudades del país.

Al respecto, el experto en seguridad y académico Luis Trejos explicó que tanto la oposición como los partidos oficialistas en el país han entendido que deben tener dentro de sus propuestas negociaciones de paz con resultados tangibles en la reducción de las tasas de homicidios o hurtos.

“Probablemente el Gobierno va a tratar de centrarse en implementar acuerdos o treguas transitorias con bandas criminales, porque tendrán una disminución en la criminalidad por un tiempo, pero realmente la continuidad en las mesas de negociación no han sido exitosas. Por tal motivo, se requieren metas claras y un tipo de justicia que se aplique de manera robusta a los criminales”, relató,

Resaltó que “el nuevo gobierno debe contar con una fuerza militar cohesionada en su generalato y doctrina, y que siga cumpliendo su papel de defensa de la Constitución Nacional y las instituciones públicas, ya que la situación de inseguridad ha escalado tanto que peligran hasta procesos electorales y funcionarios”.

Otra cuestión que debe trabajar el próximo presidente de la República es reemplazar las gobernanzas armadas en varios sectores del país.

“Existen zonas del país, incluyendo al Caribe Colombiano,que están bajo el control de los grupos armados y la ciudadanía recibe órdenes de ellos. Las tiendas no solo pagan extorsiones, cierran cuando el criminal les avisa, entonces no solo es desmovilizar las bandas, porque eso se ha hecho desde hace varios años en distintos procesos de paz ineficientes, a la paz total le hace falta reemplazar estas gobernanzas”, detalló.

Puso de presente: “Todo comienza desde que el Estado colombiano cambie los términos de la paz y pueda suplir la oferta de bienes y servicios que tiene una comunidad para solucionar conflictos y establecer un orden en territorios, que no haya forma de que las bandas entren a tomar relación con la gente”.

Una tendencia que preocupa

Según reportes oficiales de la Policía Nacional de Colombia, el Atlántico vivió su periodo más violento durante el pasado año 2025.

Las cifras indican que desde el año 2004 en los municipios del Atlántico nunca hubo más de 100 homicidios fuera del área metropolitana por cada 100 mil habitantes, nunca superó los 20, y en algunos años estuvo por debajo de 10.

Esta tendencia se quebró radicalmente en el 2025, que cerró con casi 150 homicidios (la tasa por 100.000 habitantes fue de 24,5).

Además de estos números, que ya son escandalosos, hay una tendencia importante: hasta el 2025 pareciera haber una tendencia similar en el departamento.

En el 2025, mientras el área metropolitana observó un descenso en los homicidios, el resto del departamento vio el incremento más notable.