Rincón Juniorista | EL HERALDO

El lateral vallecaucano Iván Vélez regresa a la titular para consolidarse en el puesto.

Esa voz que escuchaba todas las mañanas se apagó, pero el eco se conservará para siempre en su memoria. Deli Castillo era más que una madre para Iván Vélez, aquella amiga que siempre lo aconsejaba y le daba ánimos para seguir destacándose en el fútbol.
El lateral del Junior se sobrepone a la pérdida de su madre y saca fuerzas para entrenarse a diario con el conjunto tiburón. Por decisión técnica Vélez no ha actuado con regularidad en la Liga Postobón, pero ante las lesiones de Jáider Romero y César Fawcett su nombre vuelve a lista del equipo titular.

El futbolista vallecaucano está ansioso por volver a jugar y espera defender con tesón la zaga rojiblanca. Mañana, ante el Boyacá Chicó, confía en estar a la altura y responder al llamado del técnico. El lateral dialogó con EL HERALDO y le contó qué ha hecho para superar el dolor del fallecimiento de su progenitora y también los nuevos retos que tiene en su regreso a la titular del cuadro barranquillero.

¿Está listo para volver a la titular del equipo?
Siempre he estado dispuesto a dar lo mejor de mí en el instante que me toque. Lastimosamente la tercera parte del torneo no la he podido jugar, los muchachos han estado bien y el equipo ha conseguido triunfos. Desde ese punto es respetable, simplemente tengo que trabajar para cuando me toque el momento dar lo mejor.
Esto es una pelea leal con Jáider Romero y el que mejor esté se quedará con el puesto. Si me ponen voy a dar lo mejor de mí.

¿En qué ha mejorado y qué espera mostrar en su regreso?
Son muchas cosas, yo creo que a pesar de los años en el fútbol uno en el día a día aprende nuevos conceptos tácticos, la presión, agresividad, trabajar los centros. Siempre hay que aprender cada día más, porque esa es la única manera de mantenerse y ser un hombre competitivo para Junior y el fútbol.

Usted ya jugó como lateral izquierdo, ¿ante la lesión de Fawcett se le mediría a jugar otra vez por ese costado?
Sí, seguro. Yo lo hice en el Quindío, también jugué en esa posición en América cuando salió Pablo (Armero). No lo hago con la misma facilidad con la que juego por derecha, es decir, llegar a la línea de fondo. Se pueden hacer cosas, pero sabiendo que se puede cumplir, aspirar a dar una mano si el equipo lo requiere. Pero por ahora está Arol (Reyes), un muchacho que es un muy buen jugador y nosotros tenemos que respaldarlo.

¿Es consciente de que llegó el momento y que hay que aprovecharlo, ya sea por derecha o por izquierda?
Sí, uno sabe que tiene que dar lo mejor y siempre tiene una expectativa de vida, de lucha, y la gente te pregunta en la calle por qué no estás jugando y mi respuesta siempre era que el equipo está funcionando bien. A pesar de que tengo un recorrido y algunas cosas ganadas, tengo que esperar. Es la primera vez en Colombia que me quedó tantos partidos por fuera, pero si estoy otra vez el domingo (mañana) voy a querer darlo todo, apoyar y vivir este buen momento del equipo.

¿Ser suplente y esperar no le molesta?
Sí, pero son circunstancias, porque lastimosamente la costumbre no te da para ser suplente, entonces te molestas. Pero uno también tiene que ser consciente de que se ha venido ganando, entonces eso es respetable. Es un momento de la vida que tiene que pasar y tienes que aprender. Estoy que me juego, con unas ansias verdaderamente grandes. Son momentos difíciles en la vida, primero lo de mi madre (falleció) y después no empezar jugando el campeonato, pero uno se fortalece y esa fuerza la tengo para salir adelante.

¿Cómo ha hecho para superar la pérdida de su mamá?
De pronto porque no estoy cerca de mi tierra natal, que es Palmira y en donde vivía mi madre, es un poco más llevadero. Pero los recuerdos se vienen a la cabeza, muchas cosas lindas y eso es lo que te queda y tratar de hacer honor a ella, que siempre quiso que me fuera bien en lo que hacía. Mi madre siempre me apoyó a pesar de que su deseo era que estudiara, no lo he hecho, pero algún día voy a empezar mis estudios para tener una base de lo que va a ser después de mi retiro.

¿Qué es lo que más extraña de su progenitora?
Sus llamadas todas la mañanas, sus alimentos, cada vez que iba a Palmira me atendía muy bien. Ella pensaba en venir acá a visitarme por unos días, son situaciones y a través de eso uno se hace fuerte y, como dice el dicho, Dios no da carga que uno no pueda soportar y creo que esa carga la llevo en mi corazón y me ha dado mucha fortaleza para poder seguir siendo lo que hoy soy.

¿Los goles se los dedica a su mamá?
Sí, siempre para mi madre, también para mi esposa e hija, que son el motor.

Por Rosember Anaya Ramírez
Twitter:@rdeportes

 

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