Miguel Borja pasa los días de confinamiento en Tierralta, Córdoba, junto a su familia. El delantero rojiblanco disfruta de los sonidos del campo, comparte con sus más allegados, saca tiempo, sagradamente, para entrenar y mantenerse en forma y guía, desde la distancia, las ayudas que él, a través de su fundación, le brinda a las familias más necesitadas que hoy sufren con todos los embates provocados por la pandemia del coronavirus.
En diálogo con EL HERALDO, el delantero cordobés, de 27 años, cuenta cómo es su rutina diaria tras es el aislamiento obligatorio y analiza toda la situación que pasa en Colombia y el mundo desde un punto de vista religioso.
Pregunta: ¿Cómo ha manejado la rutina en estos días, en los que se ha visto obligado a alejarse un poco del fútbol?
Pregunta: ¿Qué es lo que más extraña?
Pregunta: ¿Por qué decidió confinarse en Tierralta?
Pregunta: Imagino que lo mejor de esa decisión es el poder compartir con la familia…
Pregunta: ¿Cuáles son las enseñanzas que le deja esta dura experiencia que vive el mundo por el coronavirus?
Pregunta: ¿Ha tenido la oportunidad de hablar con los compañeros y saber cómo están viviendo ellos este tiempo de aislamiento?
Pregunta: ¿Cómo es un día de confinamiento de Miguel Borja?
Pregunta: ¿Qué mensaje les envía a todas las familias colombianas en este momento?



















